AIHA Anuario del Instituto de Historia Argentina, vol. 26, nº 1, e251, junio - noviembre 2026. ISSN 2314-257X
Universidad Nacional de La Plata
Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación
Centro de Historia Argentina y Americana

Artículos

Reconstrucción de la cuestión Malvinas en los discursos presidenciales argentinos. Un estudio comparativo de 1983-2019

Ana Zarwanitzer

Universidad de San Andrés, Argentina
Cita recomendada: Zarwanitzer, A. (2026). Reconstrucción de la cuestión Malvinas en los discursos presidenciales argentinos. Un estudio comparativo de 1983-2019. Anuario del Instituto de Historia Argentina, 26(1), e251. https://doi.org/10.24215/2314257Xe251

Resumen: En Argentina, el recuerdo de la Guerra de las Malvinas de 1982 tensiona la experiencia democrática debido al peso militar sobre esa memoria. Este estudio analiza la reconstrucción discursiva de la cuestión Malvinas por parte de los presidentes argentinos del nuevo orden democrático. Utilizando herramientas de la Historia, el Análisis del Discurso y la Comunicación, se examinan los discursos presidenciales sobre Malvinas entre 1983 y 2019, en relación con el contexto sociopolítico y económico de cada período, así como con las políticas públicas vinculadas a la causa. La investigación identifica tres enfoques discursivos: el primero, marcado por la transición democrática, presidido por Raúl Alfonsín; el segundo, orientado hacia la cooperación con el Reino Unido, liderado por Carlos Menem y Mauricio Macri; y el tercero, que rechazó cualquier acercamiento al Reino Unido que pudiera comprometer el reclamo de soberanía, encabezado por Néstor Kirchner y Cristina Fernández de Kirchner. Los discursos reflejan visiones personales sobre la responsabilidad de la guerra y la diferenciación respecto a otros gobiernos democráticos. Sin embargo, la incomodidad de abordar la cuestión Malvinas es una constante durante el período estudiado, impidiendo la formulación de un discurso democrático cohesivo sobre Malvinas.

Palabras clave: Argentina, Malvinas, Democracia, Discursos, Presidentes.

Reconstruction of the Malvinas question in Argentine presidential discourses. A comparative study of 1983-2019

Abstract: In Argentina, the memory of the 1982 Malvinas War has strained the democratic experience due to the military's weight on that memory. This study analyzes the discursive reconstruction of the Malvinas question by Argentine presidents between 1983 and 2019. Using tools from History, Discourse Analysis, and Communication, presidential speeches on Malvinas are examined in relation to the socio-political and economic context of each period, as well as public policies linked to the cause. The research identifies three discursive approaches: the first, marked by the democratic transition, led by Raúl Alfonsín; the second, oriented towards cooperation with the United Kingdom, led by Carlos Menem and Mauricio Macri; and the third, which rejected any rapprochement with the United Kingdom that could compromise the sovereignty claim, led by Néstor Kirchner and Cristina Fernández de Kirchner. The speeches reflect personal views on the responsibility for the war and differentiation from other democratic governments. However, the tension of addressing the Malvinas question was constant throughout the considered period, preventing the formulation of a cohesive democratic discourse on Malvinas.

Keywords: Argentina, Malvinas, Democracy, Discourses, Presidents.

Introducción

El conflicto bélico entre Argentina y el Reino Unido, iniciado el 2 de abril de 1982, representa el último eslabón de una extensa cronología de disputas militares por el control de las islas Malvinas, Georgias del Sur y Sándwich del Sur. La trascendencia de esta guerra demandó que los líderes del nuevo orden democrático argentino conmemoraran a sus combatientes y reclamaran la soberanía sobre el archipiélago. El recuerdo de la Guerra de las Malvinas fue recuperado en discursos de carácter político, económico, militar, periodístico, social, cultural y científico, pero fue en la esfera política —en homenajes, foros internacionales e inauguraciones de monumentos y museos— donde se destaca la compleja lucha de apropiaciones y construcción de sentidos acerca de la contienda bélica. Convertido en un elemento central del repertorio simbólico nacional, los presidentes de la nueva democracia enfrentaron el desafío de integrar este episodio en sus discursos oficiales, evitando reivindicar la estrategia militar de un gobierno dictatorial profundamente deslegitimado (Guber, 2001; Novaro y Palermo, 2003; Lorenz, 2006; Perochena, 2016).

Los presidentes argentinos del nuevo período democrático inaugurado en 1983 desarrollaron diversas políticas públicas en torno a Malvinas. Raúl Alfonsín (1983-1989) ancló su discurso sobre Malvinas a la reconstrucción democrática y la defensa de los derechos humanos, proponiendo “claves democráticas” para recordar la guerra (Lorenz, 2006), como la sustitución del feriado del 2 de abril, establecido por el gobierno dictatorial, por el 10 de junio, en conmemoración de la creación de la Comandancia Política y Militar de las islas Malvinas en 1829 (Decreto 901/84, 1984). Carlos Menem (1989-1999) conjugó una política de acercamiento al Reino Unido, en línea con la promoción de un modelo económico de orientación neoliberal, con un decidido apoyo a los veteranos de la guerra y familiares de los caídos. Fernando de la Rúa (1999-2001) restableció el feriado del 2 de abril y celebró un acto en Ushuaia en homenaje a los combatientes de Malvinas. Néstor Kirchner (2003-2007) y Cristina Fernández de Kirchner (2007-2015) asumieron un fuerte compromiso con la defensa de los derechos humanos, desde donde reclamaron la soberanía en distintos foros internacionales y regionales, y promulgaron múltiples políticas públicas en favor de los combatientes. Mauricio Macri (2015-2019) buscó evitar confrontaciones con el Reino Unido, al mismo tiempo que continuó el proceso de identificación de los restos de 122 soldados argentinos en el Cementerio de Darwin en las islas Malvinas, iniciado en 2012, con la colaboración de organismos gubernamentales y no gubernamentales.

Esta investigación propone analizar las reconstrucciones discursivas sobre la cuestión Malvinas por parte de los presidentes argentinos, adoptando una perspectiva comparativa del período 1983-2019. Para ello, se retoma la concepción política del discurso, que lo entiende como un medio para debatir sobre la realidad evocada, antes que para referir a ella de manera objetiva (Ducrot, 1986). De acuerdo con esta definición, se adhiere a la idea de la puesta en funcionamiento del lenguaje como configuración de un espacio de lucha política, dada la capacidad del discurso político de invocar, responder, disuadir y convencer (Fabbri y Marcarino, 1989).

La investigación tiene tres objetivos principales. En primer lugar, examinar los significados del relato oficial sobre la cuestión Malvinas entre 1983 y 2019, partiendo de la premisa de que la reivindicación de los territorios insulares adoptó nuevos sentidos según los desarrollos de cada período de la política argentina (Guber, 2001). En segundo lugar, identificar las estrategias discursivas, sintetizadas como “los usos intencionados de procedimientos encaminados a conseguir los objetivos comunicativos que se propone el enunciador” (Sal Paz y Maldonado, 2009, p. 15), implementadas por los presidentes argentinos para reconstruir un episodio incómodo, aunque ineludible, de la historia argentina. Este análisis incluye los discursos presidenciales como respuestas a los discursos de otros actores involucrados en la cuestión Malvinas. En tercer lugar, contextualizar las reconstrucciones discursivas sobre Malvinas en su respectivo marco político, económico y social, considerando cómo los discursos se ajustaron a las agendas políticas de cada presidente y en qué medida contribuyeron a solidificar sus liderazgos e identidades políticas. Para ello, se considera el aspecto relacional de la identidad política, que refiere al trazado de fronteras simbólicas entre colectivos de identificación política (Tilly, 2002; Laclau, 2005; Aboy Carlés, 2001). Desde esta perspectiva, las identidades políticas se configuran mediante la adopción de narrativas comunes, construidas a partir de la recuperación de fragmentos históricos en función de las preocupaciones del presente (Groppo, 2002) y se distinguen de otros grupos a través de la disputa por la interpretación del pasado (Cataruzza, 2012).

Metodología

Para examinar las reconstrucciones discursivas presidenciales sobre la cuestión Malvinas, se llevó a cabo un análisis comparativo de los discursos desde una perspectiva historiográfica, nutrido por disciplinas afines como el Análisis del Discurso, la Comunicación y la Semiótica. El corpus analizado incluye todos los discursos presidenciales, de naturaleza oral y escrita, de 1983 a 2019 en los que se menciona Malvinas, excluyendo los de Fernando de la Rúa y Eduardo Duhalde debido a que la brevedad de sus mandatos dificulta una perspectiva comparativa. Este corpus abarca los discursos pronunciados en el Día del Veterano y de los Caídos en la Guerra de las Malvinas, en la Asamblea General de las Naciones Unidas, durante campañas electorales y asunciones presenciales, y en presentaciones de iniciativas públicas.

El análisis de los discursos presidenciales, especialmente aquellos vinculados a Malvinas, ha sido abordado desde diversas disciplinas. Desde la Historia, Perochena (2016) analiza la gestión de la memoria “incómoda” de Malvinas durante los gobiernos de los Kirchner, que buscó compatibilizar la reivindicación nacionalista de la causa Malvinas con la defensa de los derechos humanos. Desde el Análisis del Discurso, Montero (2009) y Salerno (2012, 2015, 2019, 2020) abordan la construcción de los destinatarios y las múltiples dimensiones discursivas conjugadas en los discursos de los Kirchner, y Vitale y Dagatti (2016) y Ciccone (2016) estudian la configuración del prodestinatario y contradestinatario en los discursos de Alfonsín. Estos trabajos, entre otros, se centran en el estudio de períodos presidenciales más acotados o en la exploración de recursos específicos en los discursos.

El presente análisis identifica las agendas políticas y los objetivos de gestión de cada presidente, así como sus posturas de mayor confrontación o conciliación frente a episodios y actores históricos relacionados con Malvinas. Para ello, se utilizan las categorías discursivas “nosotros” y “ellos” (Benveniste, 1977; Kerbrat-Orecchioni, 1997), que colaboran a identificar la manera en que cada presidente definió su grupo de pertenencia y de “adversarios” discursivos. En consecuencia, se examinan los recursos que destacan los aspectos positivos sobre el “nosotros” y negativos sobre el “ellos”, y aquellos que mitigan la información positiva sobre “ellos” y la negativa sobre el “nosotros”. Además, la investigación examina la selección de temas, argumentos y figuras retóricas, como la repetición, las comparaciones, metáforas e hipérboles, que permiten “indexar” la ideología del enunciador (Van Dijk, 2005). Por último, identifica las referencias de los presidentes a discursos previos y contemporáneos sobre la temática, considerando que el sentido de un discurso se construye a partir de enunciados previos y, a su vez, otorga sentido a nuevos enunciados. Únicamente a través de esta relación interdiscursiva con el sistema que produjo los discursos se puede extraer su sentido (Verón, 1987).

Resultados

La investigación identifica rupturas y continuidades en la posición presidencial argentina hacia la causa Malvinas y delinea tres enfoques discursivos. Primero, los discursos de Raúl Alfonsín, centrados en la transición democrática. Segundo, los discursos de Carlos Menem y Mauricio Macri, que promueven la reconciliación e integración internacional, priorizando la cooperación económica con el Reino Unido. Finalmente, los discursos de Néstor Kirchner y Cristina Fernández de Kirchner, que revierten el enfoque previo hacia la reivindicación de la soberanía y la defensa de los derechos humanos, rechazando cualquier acercamiento al Reino Unido que pudiera comprometer la causa Malvinas.

La Guerra de las Malvinas marcó un punto de inflexión en la historia argentina, señalando el fin de la dictadura militar más extensa y sangrienta del país, y el inicio de un nuevo período democrático. Durante la presidencia de Raúl Alfonsín (RA), el discurso oficial sobre Malvinas reflejó esta transición signada por la condena a los crímenes ejercidos desde la cúpula del Estado y la derrota argentina en el conflicto bélico. El expresidente radical enmarcó la cuestión Malvinas en una causa nacional ineludible, expresando en su discurso de asunción que la recuperación de las islas era un objetivo “indeclinable” de su gobierno (RA, 10/12/1983). A lo largo de su mandato reiteró este reclamo, destacando los derechos históricos y la importancia simbólica de Malvinas para los argentinos. En 1984, refirió a las islas como “un símbolo de reivindicación soberana compartida por todos los argentinos” (RA, 10/06/1984), en 1985 recordó los “innegables derechos históricos, geográficos, culturales y políticos de nuestro país sobre las islas” (RA, 01/05/1985) y en 1987 bregó por los derechos “absolutos” de los argentinos sobre las islas (RA, 19/04/1987). Asimismo, Alfonsín aseguró su predisposición a insertar el reclamo de soberanía “en todas las manifestaciones internacionales” (RA, 26/04/1985).

Conforme a la proximidad temporal de su gobierno con la dictadura militar, Alfonsín buscó reconfigurar la imagen del país en la comunidad internacional. Para lograrlo, destacó la necesidad de presentar a Argentina como una nación democrática y moderna para avanzar en la implementación de un proyecto económico sustentable y reclamar por la soberanía de Malvinas. Como señala Guber (2001), la cuestión Malvinas se convirtió en un campo de disputa por su vinculación a un pasado “enemigo”. Frente a ello, Alfonsín propuso claves democráticas para recuperar la memoria de la guerra como una causa legítima y construir una “cultura pacifista” en torno a Malvinas (Lorenz, 2006).

Una de las estrategias implementadas por Alfonsín consistió en condenar la actuación del Reino Unido por invadir las islas, sostener una “forma de imperialismo, colonialismo y neocolonialismo” (RA, 10/12/1983) y obstaculizar una negociación bilateral pacífica (RA, 02/04/1984).1 La primera reunión formal entre representantes de ambos países luego de la guerra sucedió en 1984, en Berna, Suiza, y estuvo marcada por tensiones irreconciliables. Según Escudé y Cisneros (1999), se acordó una fórmula ambigua que le permitía a la parte argentina plantear el tema de la soberanía, mientras que la británica se rehusaba a discutirlo. Como resultado, la cuestión de la soberanía distó de ser considerada y el encuentro cerró cualquier posibilidad de contacto directo entre los gobiernos hasta junio de 1987. Esta situación llevó a Alfonsín a adoptar una estrategia de negociación multilateral. Frente a la comunidad internacional, construyó una imagen de Argentina como una nación “joven”, utilizando una estrategia de personificación y victimización, en la que el país “heredó” legítimamente su territorio, en contraste con quienes lo ocuparon por la fuerza y se negaron a resolver la disputa de manera pacífica (RA, 20/03/1985).

Otra de las estrategias llevada a cabo por Alfonsín fue diferenciar su gobierno de la dictadura militar argentina mediante el trazado simbólico de una “línea divisoria” (RA, 10/12/1983) entre un presente de “progreso” y “ética”, y un pasado marcado por la “decadencia” y “represión” (RA, 01/05/1987). Aboy Carlés (2001) sintetizó esta estrategia como una “frontera política” que implementó el radicalismo para reformular su identidad política en oposición a la dictadura. En esta línea, Alfonsín planteó el reclamo por la soberanía de las islas como una demanda fundacional de Argentina, al subrayar que el país llevaba 150 años exigiendo la restitución del territorio en foros internacionales (RA, 23/10/1984) y que “los argentinos no aceptaron entonces, como no aceptamos ahora, ninguna mutilación de nuestro territorio” (RA, 10/06/1984). Citando al exgobernador de Buenos Aires, Martín Rodríguez, cuando en ocasión de la creación de la Comandancia Política y Militar de las Islas Malvinas en 1829 pidió “no demorar por más tiempo las medidas que pueden poner a cubierto los derechos de la República” (RA, 10/06/1984), Alfonsín extendió la periodicidad del reclamo de soberanía a la primera ocupación británica de 1833.2 De este modo, se identificó con distintas generaciones de argentinos que, desde entonces, reclaman la recuperación de las islas ya no solo como un tema de soberanía territorial, sino también como parte constitutiva de la identidad nacional y un símbolo de pertenencia. Desde esta perspectiva, acusó a la dictadura militar de haberse apropiado de uno de los “sentimientos más profundos” (RA, 10/06/1984) del pueblo argentino, al utilizar un reclamo legítimo como recurso para sostener un régimen crecientemente debilitado.

Asimismo, con el objetivo de aplacar la influencia militar sobre la memoria de la guerra, el gobierno de Alfonsín sustituyó el feriado del 2 de abril, sancionado por la dictadura militar luego del desembarco argentino en las islas (Decreto 901/84), por el 10 de junio, en conmemoración de la creación de la comandancia política y militar de las islas por Luis Vernet en 1829. En esta misma línea, el expresidente radical minimizó las referencias a los combatientes durante los primeros años de su gobierno, al mismo tiempo que utilizó el apelativo “chicos” para referirse a ellos (Guber, 2009), subrayando la inexperiencia de los conscriptos en la guerra y su condición de víctimas del poderío militar inglés y de los abusos de los militares argentinos (Lorenz, 2006). En 1984, Alfonsín conmemoró a los excombatientes como “ciudadanos de uniforme” (RA, 02/04/1984) y “quienes fueron a la batalla” (RA, 23/10/1984); expresiones que despersonalizan su identidad guerrera y que pueden interpretarse como parte del esfuerzo presidencial por abordar las secuelas de la guerra en el nuevo contexto democrático.

Sin embargo, distintos sectores de la sociedad argentina y los propios combatientes de Malvinas retomaron el concepto de “desmalvinización”, acuñado por el politólogo francés Alain Rouquié (Soriano, 1983), para denunciar la indiferencia del Estado hacia su experiencia en la guerra y la causa por la que habían ido a combatir (Lorenz, 2006). Guber (2001) explica esta contradicción señalando que, mientras Alfonsín debía referir al heroísmo de los militares de la guerra, el eje del debate en la inmediata posguerra eran los crímenes de lesa humanidad. La ausencia de una política oficial de posguerra, sumada al desentendimiento y al silencio generalizado, dejó a los excombatientes en una posición ambigua. Esta postura, que se convirtió en una paradoja de la gestión radical, fue fuertemente criticada por Menem y los Kirchner, al considerarla un intento de ocultar a los combatientes de las memorias de la Guerra de las Malvinas, en particular, de la memoria articulada desde el Estado y sus instituciones luego de 1982, en la que Malvinas aparecía como parte de un pasado controversial (Guber, 2009).3

Simultánamente, Alfonsín adoptó un vocabulario nacionalista para referir a los combatientes, exaltando su heroísmo, valentía y dignidad. Los describió como “valientes argentinos que ofrendaron sus vidas” (RA, 02/04/1984) y destacó su sacrificio como un “acto bautismal [...] sellado con sangre en defensa del honor nacional” (RA, 01/05/1984). Además, subrayó su carácter inmortal y la necesidad de honrarlos eternamente (RA, 10/06/1984), incorporándolos simbólicamente al panteón de héroes de la patria. Así también, las menciones discursivas de Alfonsín sobre las Fuerzas Armadas atravesaron una progresiva “remalvinización” (Guber, 2001; Lorenz, 2006). En 1983 distinguió entre quienes decidieron “actuar como se hizo”, quienes “cometieron excesos en la represión” y quienes “no hicieron otra cosa que, en un marco de extrema confusión, cumplir órdenes” (RA, 30/09/1983). En 1985 criticó que las Fuerzas Armadas habían sido convertidas en “brazo armado de poderes ilegítimos para ser utilizadas con fines que poco o nada tenían que ver con la defensa de la patria” (RA, 05/07/1985). Finalmente, durante el levantamiento “carapintada” de 1987, Alfonsín adoptó una postura más conciliadora (Lorenz, 2006), reconociendo a un grupo de los alzados como “héroes” de Malvinas, que habían tomado una posición equivocada (RA, 19/04/1987).

Carlos Menem (CM) asumió la presidencia en un contexto de crisis inflacionaria, estableciendo como prioridad la reintegración de Argentina en la economía global. Su gobierno formuló una política exterior orientada a atraer inversiones extranjeras y alcanzar una mayor fluidez en las negociaciones con bancos y organismos financieros (Borgani, 2006). Durante la década de los noventa, asumió compromisos con organismos internacionales como la Organización Mundial del Comercio, el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional (Bologna, 1992). A mediados de su mandato, Menem reconoció haber “puesto el reloj argentino en sincronía con el mundo” (CM, 01/05/1996).

Novaro y Palermo (2003) y Martínez del Pezzo (2016) señalan que el ingreso al orden internacional vigente situó a Argentina en una posición de subordinación frente a otras naciones. Para obtener beneficios económicos debía formar nuevas alianzas y respetar las normas del sistema internacional. Esto implicó diseñar una política exterior que pospusiera la demanda por la soberanía de las Malvinas en favor de negociaciones económicas bilaterales consideradas más urgentes. Así, la política exterior del gobierno justicialista en relación a las Malvinas se limitó a crear un marco de negociación ideal para su concreción futura (Bologna, 1992; Borgani, 2006). A diferencia de Alfonsín, quien buscó apoyo multilateral en foros internacionales, Menem priorizó el diálogo directo con el Reino Unido y mantuvo el reclamo multilateral únicamente en el Comité de Descolonización (Romero, 2020).

La estrategia bilateral, conocida como el “paraguas de soberanía”,4 implicó congelar el reclamo por la soberanía de las islas, salvaguardando la posición de cada parte acerca de la jurisdicción sobre las islas, para avanzar en asuntos de interés mutuo correspondientes al Atlántico Sur (Martínez del Pezzo, 2016). Menem justificó esta medida como la creación de un marco de paz en lo comercial que posibilite la recuperación futura de las islas (CM, 01/05/1997). La estrategia bilateral incluyó el acercamiento y respeto por el modo de vida de los isleños, enmarcado como una manera de “alcanzar más rápidamente entendimientos que beneficiarán a todos” (CM, 01/05/1993). Además, en 1998, Menem visitó a la Reina de Inglaterra para promover oportunidades de negocios, acompañado por combatientes de Malvinas (Lorenz, 2006). El expresidente reconoció que “esta oportunidad nos permitirá avanzar en la concreción de acuerdos en temas que hacen a la relación bilateral, sin olvidar aquellos en los cuales mantenemos claras diferencias” (CM, 01/05/1998). En el último año de su mandato, resaltó la importancia de construir un “diálogo sólido” con el Reino Unido para “avanzar en nuestra histórica reivindicación sobre las islas Malvinas, el único punto pendiente en este proceso de reconciliación” (CM, 01/05/1999).

A pesar de los intentos de acercamiento al Reino Unido, Menem sostuvo un reclamo inflexible por la soberanía de las Malvinas, que alcanzó estatuto constitucional en 1994 (Constitución de la Nación Argentina, 1994). Reiteradamente afirmó su “irrevocable compromiso” (CM, 08/07/1989) con el pedido de soberanía, describiendo el reclamo como “un anhelo indeclinable” (CM, 05/04/1990), “una bandera que no se negocia” (CM, 01/05/1992), “un reclamo que, más que nunca, es central y permanente en nuestra política exterior” (CM, 27/09/1994). Asimismo, Menem enfatizó la posesión argentina sobre los archipiélagos en expresiones como “las islas que nos pertenecen” y “el Sur de nuestra República” (CM, 05/04/1990). Por única vez en el período considerado, en 1995, el expresidente anticipó una posible resolución del conflicto antes del año 2000 (CM, 01/05/1995).

En consonancia con la fuerza del reclamo de soberanía, Menem configuró un discurso marcadamente patriótico. En su asunción presidencial definió su gobierno como una “gran epopeya nacional” (08/07/1989) y en otras ocasiones describió su compromiso con la política “como una suerte de apostolado” (CM, 05/04/1990). El vocabulario providencial fue integrado a sus discursos sobre Malvinas, al referir a las “hermanas y hermanos héroes de la Gesta de Malvinas” (CM, 17/06/1990) y “nuestros mártires” (CM, 02/04/1993). En efecto, la conmemoración de los combatientes ocupó un lugar central en sus discursos sobre Malvinas, contribuyendo a la “remalvinización” del recuerdo de la guerra:

Lamentablemente por incomprensión, por miedos, o por vergüenza, nuestros héroes deMalvinas fueron olvidados en los últimos años, y quienes fueron a combatir por suPatria, ni siquiera tuvieron la gratificación de ser recibidos por el pueblo, cuandoregresaron de las islas, como si perder una guerra, fuera perder definitivamente lavida (CM, 05/04/1990).

En contraposición a la política de “desmalvinización” de Alfonsín, Menem enfatizó la importancia de recordar a los combatientes en expresiones como “vamos a recordar permanentemente a nuestros muertos” (CM, 05/04/1990) y construyó una representación heroica de ellos, describiéndolos como “hermanos que pusieron su pecho para defender nuestra soberanía” (CM, 13/12/1990). En consonancia con ello, el expresidente propuso proyectos de construcción de monumentos en homenaje, otorgó pensiones a los veteranos y familiares de los caídos, y aprobó la creación de la Federación de Veteranos de Guerra y la Comisión de Familiares de Caídos en Malvinas. En este sentido, Guber (2001) afirmó que Menem “puso a Malvinas en el centro de la escena, y de la ciudad” (p. 167). La exaltación de los “héroes” de Malvinas fue acompañada por una narrativa de la guerra como una gesta “imborrable” (CM, 05/04/1990), “la epopeya más gloriosa de nuestra historia cercana y reciente” (CM, 17/06/1990), que sería retomada por Néstor Kirchner al inicio de su gobierno.

El heroísmo con el que Menem representó en sus discursos a los combatientes de Malvinas estuvo reservado principalmente a los jóvenes conscriptos. Aunque homenajeó a “hombres, militares y civiles” (CM, 02/04/1993), la mayoría de sus discursos se concentró en “nuestros jóvenes que cayeron en las islas” (CM, 05/04/1990). Esta focalización en la juventud le permitió a Menem, por un lado, evitar legitimar el accionar de quienes violaron derechos humanos durante la guerra y, por otro, recuperar los valores que el peronismo fundacional había promovido en torno a la juventud. Al dirigirse a un grupo de combatientes en la Casa Rosada, les pidió recordar que “los pueblos que tienen jóvenes sin rebeldías, son pueblos que marchan seguro hacia su destrucción” (CM, 05/04/1990).

A pesar de sus diferencias con Alfonsín, Menem también vinculó la victoria inglesa con una manifestación de colonialismo contemporáneo que menoscababa los derechos históricos de Argentina sobre las islas: “La soberanía no puede realizarse sobre ninguna forma de colonialismo, sobre ningún modo de humillación. Sobre ninguna violación de legítimos derechos” (CM, 08/07/1989).No obstante, evitó responsabilizar directamente al Reino Unido para prevenir confrontaciones directas. En su lugar, propuso que la demanda de soberanía debía abordarse con “una actitud positiva, creadora y constructora de una nueva era, capaz de convocar nuestras mejores energías” (CM, 17/06/1990).

En línea con Carlos Menem, Mauricio Macri (MM) destacó la necesidad de “reconciliarse con el mundo” (MM, 02/04/2017), especialmente con Estados Unidos y Europa. Corigliano (2018) señala que esto implicaba redefinir los vínculos externos que Argentina había mantenido entre 2003 y 2015, facilitando la entrada de capitales extranjeros. Para el nuevo gobierno, las relaciones exclusivas con Brasil, China y Rusia habían limitado el crecimiento del país (Romero, 2020). En consecuencia, Macri convocó a la “construcción de un orden internacional que nos contenga a todos” (MM, 25/09/2019). Siguiendo la estrategia de Menem, se enfocó en fortalecer el diálogo y la confianza con el Reino Unido, con miras al comercio y la inversión en servicios y minería (Corigliano, 2018). Así, durante el gobierno de Cambiemos, Argentina recibió a funcionarios británicos para conversar sobre las negociaciones entre el MERCOSUR y la Unión Europea, la planificación del G20, entre otros temas, excluyendo la cuestión Malvinas. Estos encuentros, como las reuniones de Macri con David Cameron en 2016, y con Theresa May y Boris Johnson en 2018, fueron descritos como eventos que “instalaron a la Argentina en el mundo y al mundo en la Argentina” (MM, 25/09/2019), preparando el terreno para futuras conversaciones sobre la soberanía de las Malvinas (MM, 01/03/2017).

En este contexto, se firmó un comunicado conjunto entre el vicecanciller argentino Carlos Foradori y el ministro de Relaciones Exteriores británico Alan Duncan para cooperar en asuntos del Atlántico Sur, manteniendo vigente el “paraguas” de soberanía.5 Macri describió este acuerdo como “una nueva fase en la relación con el Reino Unido, basada en la construcción de confianza mutua y en el diálogo amplio y positivo” (MM, 26/09/2018). Si bien el expresidente favoreció los encuentros bilaterales con líderes del Reino Unido, afirmó que “dialogar no implica renunciar a nuestro reclamo sobre la soberanía de las islas Malvinas. Al contrario, el aislamiento y la retórica vacía alejan cualquier posibilidad de encontrar una solución” (MM, 01/03/2016). Incluso, en su último discurso ante la Asamblea General de la ONU reiteró el llamado al Reino Unido para reanudar las negociaciones bilaterales y “encontrar una solución pacífica y definitiva a la disputa” (MM, 25/09/2019).

Macri promovió un discurso pacífico y de integración, destacando su voluntad de diálogo y reconciliación tanto nacional como internacional. Desde su asunción presidencial abogó por “superar el tiempo de la confrontación” e impulsar “el tiempo del diálogo, del respeto y del trabajo en equipo” (MM, 10/12/2015). Este enfoque “modernizador” y “antigrieta” (Lorenz, 2022) también se reflejó en sus discursos sobre Malvinas. En 2017 recibió a combatientes de la guerra en la Quinta Presidencial de Olivos, destacando su inclinación por el diálogo: “Gracias por venir a esta casa que hace quince meses está abierta permanentemente para todos los argentinos, para que podamos dialogar, construir, escucharnos” (MM, 02/04/2017). Conforme a su estilo conciliatorio, Macri calificó el reclamo de soberanía como una causa que “nos une a todos los argentinos más allá de nuestras diferencias” (MM, 02/04/2019). Dicha postura respecto a los actores involucrados en la causa Malvinas contrastó con el discurso predominantemente confrontativo que mantuvieron los Kirchner frente al pedido de soberanía.

Acorde a la estrategia de Cambiemos de mostrarse como un partido moderno, comprometido con la defensa de la democracia (Vommaro et al., 2015) y el trabajo en equipo en sentido amplio, los discursos de Macri sobre Malvinas fueron más breves y reservados que los de los demás presidentes estudiados. En su discurso de asunción presidencial y en la apertura de las sesiones ordinarias del Congreso en 2018 y 2019, el tema Malvinas estuvo ausente. Sus discursos conmemorativos dirigidos a los combatientes expresaron un reconocimiento por parte del pueblo argentino, en lugar de ser una manifestación personal: “Espero que sientan todos un abrazo al alma, un abrazo al corazón de todos ustedes en nombre, realmente, de todos los argentinos” (MM, 02/04/2019). Esta discreción coincidió con el vocabulario eficientista y esperanzador que empleó el gobierno de Cambiemos para apelar a la unión nacional. Macri afirmó que la Guerra de las Malvinas “nos invita a reflexionar, a pensar sobre los desafíos que tenemos por delante como país” (MM, 02/04/2019). Asimismo, en el acto del 2 de abril de 2017 presentó un documental sobre el exjugador de fútbol argentino en Inglaterra Osvaldo Ardiles, cuyo primo, piloto de la Fuerza Aérea Argentina, murió en batalla. El expresidente destacó que, al igual que su gobierno, Ardiles “a​​postó en ese documental a plantear la importancia de la reconciliación y de que nunca más una guerra” (MM, 02/04/2017).

Al asumir la presidencia, Néstor Kirchner (NK) presentó su gobierno como una “bisagra en la historia” (NK, 25/05/2003), enfatizando la necesidad de no repetir el pasado. A través de gestos simbólicos y discursivos, Kirchner asumió un fuerte compromiso con la revisión de la historia nacional, alineándose con los presidentes argentinos de la reconstrucción (Lorenz, 2006; Perochena, 2016). Durante su mandato, el reclamo por los derechos humanos fue una prioridad de su agenda política: inauguró el Museo de la Memoria en el predio de la ex ESMA, declaró la nulidad de las leyes de Obediencia Debida y Punto Final sancionadas durante el gobierno de Alfonsín, e inició los juicios a los militares acusados de crímenes de lesa humanidad (Perochena, 2016). En el ámbito internacional, Argentina suscribió la Convención Internacional para la Protección de todas las personas contra las Desapariciones Forzadas de la ONU y, en sus discursos, Kirchner otorgó un lugar central a las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, destacando su lucha en el ámbito de los derechos humanos.

En relación con Malvinas, Kirchner priorizó el reclamo por la soberanía de las Malvinas sobre el fortalecimiento de las relaciones bilaterales con el Reino Unido (Martínez del Pezzo, 2016). Las negociaciones iniciadas durante la presidencia de Menem fueron reinterpretadas como conflictivas bajo el kirchnerismo6. Frente al abandono del “paraguas” de soberanía, Kirchner reconoció la importancia de participar en canales multilaterales para obtener consensos y estabilidad, con el fin de que “los beneficiarios del comercio exterior se derramen sobre todas nuestras ramas productivas” (NK, 25/05/2003) y para fortalecer el reclamo por las islas. La creciente tensión con el Reino Unido lo impulsó a buscar apoyo internacional, especialmente de América Latina, China y Rusia. Según el expresidente, la participación de Argentina en las relaciones multilaterales le permitiría incrementar sus recursos no militares “hasta tornar insostenible la anacrónica situación colonial que denunciamos fuertemente” (NK, 02/04/2006).

A diferencia de Menem y Macri, que adoptaron posturas conciliadoras con el Reino Unido, Kirchner y Fernández de Kirchner hicieron del reclamo por la soberanía de las islas un eje central de su agenda política, elevando la confrontación con el Reino Unido. Kirchner retomó el discurso nacionalista sobre la Guerra de las Malvinas que Menem había inaugurado, calificando la causa de soberanía como una “bandera irrenunciable e inclaudicable” (NK, 02/04/2005) e, incluso, reivindicando a miembros de las Fuerzas Armadas por su participación en la defensa de la soberanía nacional. Asimismo, subrayó la trayectoria del reclamo, señalando los 174 años de la usurpación británica de las islas (NK, 25/09/2007) y por ende justificando la acción de los combatientes de 1982 como un servicio a “esa causa tan noble que es la causa de la soberanía nacional de la Patria” (NK, 05/10/2004). En efecto, Kirchner convirtió la guerra de Malvinas en una gesta patriótica y a los combatientes, en héroes nacionales: “Luchadores de la Patria, de la argentinidad, de la nacionalidad […] que nos devolvieron el orgullo de ser argentinos” (NK, 02/04/2004).

En consonancia con su postura revisionista, los cuestionamientos a la dictadura y la defensa de los derechos humanos, Kirchner subrayó la importancia de recordar a los combatientes de Malvinas en la memoria de la guerra. Afirmó que “indudablemente van a llenar las páginas de la historia” (NK, 21/07/2005), comparándolos con próceres nacionales como San Martín y Belgrano (NK, 02/04/2006). Por este motivo, rechazó las políticas de olvido implementadas en el pasado, sosteniendo que en Argentina “se trata de olvidar todo lo que nos fue pasando” (NK, 21/07/2005). No obstante, su discurso estableció diferentes niveles de antagonismo según el actor al que se refería. Por un lado, señaló como adversarios claros a los responsables de la desaparición forzada de personas durante la última dictadura, al recordar que “en mi patria se secuestraba, se torturaba y se mataba” (NK, 25/09/2007). Sin embargo, al referirse a otros actores, la diferenciación fue más ambigua. Cuando cuestionó la política “desmalvinizadora” de Alfonsín, lo acusó indirectamente de “pactar con el pasado” (NK, 02/04/2006), aunque evitó un ataque directo contra el expresidente, reconociendo su rol clave en la reconstrucción democrática y sus políticas de defensa de los derechos humanos. De manera similar, si bien Kirchner coincidió con Menem en la necesidad de recuperar la memoria sobre la Guerra de las Malvinas, buscó diferenciarse de él en su agenda económica, denunciando que “algunos también quieren olvidar el proceso de exclusión global y pobreza de la década del 90” (NK, 21/07/2005) y sosteniendo que la gestión menemista dejó “un país derruido por recetas económicas impuestas que plagaban nuestro futuro de condicionamientos y limitaciones” (NK, 25/09/2007).

En efecto, el discurso de Kirchner sobre Malvinas puede enmarcarse en la concepción de “deber de memoria”, definida por Nicole Lapierre (2002) como un imperativo moral y una responsabilidad colectiva. Kirchner expresó que “la lucha por la recuperación de Malvinas debe ayudarnos a encontrar un lugar con memoria y reflexión desde el que aprendamos de los errores […] No podemos permitir que el deseo de olvidar culpa, vaya llevándose la memoria” (NK, 02/04/2006). Las políticas de memoria suelen manifestarse en acciones para conservar y valorar fragmentos del pasado considerados significativos (Groppo, 2002), que colaboran a reforzar sentimientos de pertenencia (Pollak, 2006). Argumentando que “nosotros sí los reconocemos permanentemente y lamentamos profundamente el olvido” (NK, 21/07/2005), Kirchner desplegó un arsenal material y simbólico en torno a reforzar la memoria de los combatientes, como el aumento de pensiones y asignaciones, nuevas prestaciones de salud y programas de vivienda.7

Kirchner conjugó la relevancia de recordar a los protagonistas y víctimas de la guerra con su experiencia personal: “Nunca olvidaremos aquellas jornadas cuando venían de combatir en Malvinas, cuando se encontraban con nosotros en Tierra del Fuego, en Santa Cruz, en Chubut y nos abrazaban patriotas que luchaban por la Patria” (NK, 02/04/2004). El expresidente destacó su origen santacruceño para posicionarse como una voz de autoridad en el reclamo de soberanía, afirmando que este sería inclaudicable debido a que provenía “de la tierra de la cultura malvinera” (NK, 25/05/2003). También, dotó de subjetividad y empatía sus discursos en torno a una “identidad malvinera” que incluía a todos aquellos que mantenían alguna vinculación con el sur del país, como el propio matrimonio Kirchner. Asoció esta identidad con la fortaleza derivada de las duras condiciones climáticas y coyunturales que enfrentaron en el sur, en contraste con el resto del país, y en particular con la Capital Federal. Así, el testimonio en primera persona de Kirchner —“yo los vi llegar al sur para ir a dar la batalla por la Patria” (NK, 05/10/2004)— funcionó como una doble estrategia de legitimación de su discurso y de la política de memoria de los combatientes.

En síntesis, la reivindicación discursiva de Kirchner de la guerra como una gesta heroica coexistió de manera ambivalente con la defensa de los derechos humanos y el rechazo a las políticas de olvido. Como observa Perochena (2016), la adscripción sin matices al relato patriótico sobre Malvinas tensionó el imaginario de justicia social que sustentaba la identidad política de los Kirchner. El expresidente expresó e intentó eludir esta incomodidad al declarar:

Nos encontramos frente a una de las grandes causas nacionales, en la que conviven valores que con fuerza debemos rescatar: el diálogo, el ejercicio de la soberanía nacional con dignidad y respeto a los derechos humanos, la justicia y la verdad. La triste circunstancia de que la dictadura haya pretendido ponerla al servicio de un subterfugio ideado para sobrevivir una coyuntura política que le era adversa, no debe obnubilarnos en el análisis (NK, 02/04/2006).

Cristina Fernández de Kirchner (CFK) recuperó la línea discursiva de Néstor Kirchner en torno a Malvinas, priorizando el reclamo por la soberanía de las islas y enfocándose en las políticas de derechos humanos. Según Perochena (2016), esta transición se caracterizó por un desplazamiento gradual de un discurso que pretendió conciliar un imaginario nacionalista con uno de derechos humanos, hacia otro que también gestionó estas dos memorias en conflicto, pero se inclinó por las sostenidas por los organismos de derechos humanos y excombatientes. En su discurso inaugural, Fernández de Kirchner destacó la necesidad de garantizar “todos los derechos y garantías que otros argentinos no tuvieron” y “enjuiciar y castigar a quienes fueron responsables del mayor genocidio de nuestra historia” (CFK, 10/12/2007). La centralidad de la política de derechos humanos en su gobierno, ejemplificada por su afirmación de que Argentina “es líder en materia de derechos humanos” (CFK, 15/06/2012), permeó los reclamos de soberanía: “A no abandonar ese reclamo histórico ni esa lucha histórica. Tenemos, no solamente la razón, sino también la verdad, la memoria y la voluntad de seguir adelante como siempre lo hemos hecho” (CFK, 10/06/2014).

Fernández de Kirchner enfatizó la importancia estratégica de recuperar las Malvinas y, a la luz del revisionismo histórico que asumieron los Kirchner, afirmó que Argentina no sería totalmente independiente sin recuperar las islas: “No va a haber un 9 de Julio completo hasta que no podamos recuperar nuestras Islas Malvinas” (CFK, 02/04/2015). La expresidenta utilizó la tercera persona para asumir la conducción del reclamo —“esta Presidenta va a seguir batallando incansablemente” (CFK, 02/04/2011)— distanciándose de su propio discurso y adoptando una perspectiva analítica que lo tornó incuestionable. Además, se reconoció como “una de las grandes batalladoras” (CFK, 01/03/2015) por los derechos de los combatientes, destacando su influencia en la implementación de pensiones destinadas a ellos.

Asimismo, la expresidenta acentuó el matiz confrontativo de Kirchner y polarizó su discurso sobre Malvinas, configurando un colectivo amplio de “amigos” y “adversarios” discursivos, definidos en términos morales según su postura respecto a la causa (Salerno, 2009). Entre los “adversarios” incluyó a la dictadura argentina y al Reino Unido. También, aunque en menor medida, cuestionó a Alfonsín por su política de “desmalvinización” —“no los ignoraban, era algo peor: los escondían” (CFK, 02/04/2010)— y a Menem por su postura conciliadora, al ironizar que “creer que solamente con ositos “Winnie the Pooh” podíamos recuperar nuestras Islas Malvinas” (CFK, 02/04/2008).8 En contraste, la categoría de “amigos” discursivos la integró el gobierno de Néstor Kirchner, los países latinoamericanos que apoyaron el pedido de soberanía y transformaron el reclamo nacional en una “causa regional, americana y global” (CFK, 01/03/2012), las Abuelas de Plaza de Mayo, por ser un “testimonio viviente de cómo se puede aún en la adversidad y contra todo lo que ha significado el terrorismo de Estado” (CFK, 23/09/2008), y los “héroes” de Malvinas.

Las referencias de Fernández de Kirchner a los combatientes de Malvinas fueron ambivalentes. Por un lado, les atribuyó características heroicas: “Miles de soldados argentinos que fueron a luchar y a morir por la Patria” (CFK, 02/04/2008). Este reconocimiento también incluyó a las Fuerzas Armadas, destacando su desempeño en la guerra y denunciando a los presidentes anteriores por intentar desplazarlas del recuerdo de la guerra: “Hubo otros que las encapucharon y hubo otros que las escondieron cuando volvieron de Malvinas” (CFK, 01/03/2010). Esta operación discursiva, en principio contradictoria, puede entenderse a la luz del revisionismo histórico y el compromiso con la defensa de los derechos humanos que emprendieron los Kirchner. Salerno (2019) observa que la categoría de “héroes” en el discurso kirchnerista es asignada a todos aquellos que sufren la opresión de los poderosos. La lingüista señala que, en múltiples discursos, Fernández de Kirchner destaca la participación de sectores sociales desfavorecidos en las luchas independentistas, incluidos los soldados de Malvinas (Salerno, 2019). Esto se ilustra al comparar a Antonio “el gaucho” Rivero, líder del alzamiento en las Malvinas en 1833 tras la ocupación británica, que quisieron “anonimarlo” de la historia nacional, con los combatientes de Malvinas, que también se los intentó ocultar mediante la política de “desmalvinización” (CFK, 24/08/2012).

Al tiempo que exaltó el carácter heroico de los combatientes de Malvinas, Fernández de Kirchner utilizó el lexema “pibe” para referir a los conscriptos. Del mismo modo, denunció la injusticia de “enviar a un chico de 18 años, sin ningún tipo de entrenamiento, sin ningún tipo de preparación a un territorio inhóspito y espantoso” (CFK, 02/04/2015). Sin embargo, lejos de enfatizar la inexperiencia de los combatientes o adoptar un discurso “desmalvinizador”, la expresidenta resaltó su rol como jóvenes militantes, en sintonía con la valoración de la juventud dentro del peronismo. Esta interpretación se refuerza cuando comparó a los “héroes” de Malvinas con Matías Gensana, un militante político peronista de 24 años que en 2013 murió tratando de salvar a dos niños que se estaban ahogando en el mar de Chubut, conmemorándolo como un “ejemplo de amor al prójimo” y sacrificio desinteresado (CFK, 02/04/2013).9

Mientras en la década de los noventa los discursos sobre Malvinas estaban orientados a los combatientes que asociaban la guerra de 1982 a una gesta heroica, Fernández de Kirchner interpeló principalmente a los soldados como víctimas de sus propios oficiales (Lorenz, 2022). La orientación del kirchnerismo hacia este sector de los combatientes que cuestionaba el relato épico de la guerra y adoptaba consignas de los derechos humanos se evidenció con la inauguración del museo Malvinas en el predio de la ex ESMA. De igual manera, se destaca el reclamo a la Cruz Roja Internacional para identificar a los 123 soldados argentinos no identificados para que puedan ser enterrados con una placa con su nombre y la desclasificación del Informe Final de la Comisión de Análisis y Evaluación de las Responsabilidades del Conflicto del Atlántico Sur.10 Estas políticas fueron enmarcadas del siguiente modo: “Los argentinos, la historia, los muertos, sus familiares y el pueblo nos debíamos la verdad acerca de lo que había sucedido” (CFK, 02/04/2012).

Fernández de Kirchner retomó la “identidad malvinera” propuesta por Kirchner, describiéndose como una “Presidenta malvinera” (CFK, 02/04/2012) y vinculando su historia personal con la nacional. En sus discursos del 2 de abril incorporó relatos de su vida en Río Gallegos durante la guerra, reforzando la legitimidad de su discurso: “Permítanme vincular, también, a la vida familiar, personal estos hechos. En el Sur los vivimos así” (CFK, 02/04/2010). Comparó el temor vivido en su ciudad, que cumplía operativos de oscurecimiento y simulacros de bombardeos, con el de los soldados en las islas. Aunque no intentó igualar la valentía de los soldados, sí buscó diferenciarse de quienes estaban distantes en términos geográficos y materiales, como el gobierno de la Capital Federal, al señalar que “una cosa es mirarlo por televisión, una cosa es tejer en Buenos Aires y otra cosa era estar acá” (CFK, 02/04/2015). En efecto, Fernández de Kirchner caracterizó a los habitantes del sur con “aguante”, en términos climáticos y morales, al expresar que el sur “no es un lugar para hacerse rico, sino para vivir ahí porque uno quería acompañar un ideal” (CFK, 24/08/2012).

A modo de reivindicar la causa Malvinas quitándole su matiz militar y justificar múltiples políticas públicas, Fernández de Kirchner enmarcó la guerra de 1982 dentro de una cronología más amplia: “Esta historia el año que viene va a cumplir 180 años de usurpación” (CFK, 02/04/2012). Conforme a su interés por revisar la historia —“voy a hacer un breve relato histórico porque es muy interesante y muy importante” (CFK, 24/08/2012)— destacó la valentía argentina frente a la cuestión Malvinas a lo largo de 200 años y cuestionó el intento de algunos argentinos de reducirla a un fragmento. En consecuencia, propuso que el Museo de Malvinas abarcara “todo lo que pasó, la historia completa” (CFK, 01/03/2012), desde las invasiones inglesas en 1806 y 1807 hasta los enclaves coloniales actuales (CFK, 02/04/2012). Su inauguración el 10 de junio de 2014 recuerda la “fecha instituida por el general Perón como reconocimiento por los derechos de las islas Malvinas” (CFK, 01/03/2014). Asimismo, sugirió incorporar los días 2 y 3 de enero a las conmemoraciones por Malvinas, a partir de la usurpación británica de las islas el 3 de enero de 1833.

Durante la gestión de Fernández de Kirchner, el diálogo con el Reino Unido fue prácticamente nulo. La expresidenta denunció la persistencia de un enclave colonial —¡“No les da por la geografía, ni por la historia, ni por el derecho; por ninguna parte!” (CFK, 01/03/2010)— a la vez que cuestionó la disposición británica a negociar un memorándum de entendimiento sobre la soberanía de las islas con la dictadura argentina, negándose a hacerlo con los gobiernos democráticos. Apelando a las categorías de “opresor” y “oprimido”, Fernández de Kirchner construyó una dicotomía moral entre un Reino Unido como potencia materialista y autoritaria —“No estamos pidiendo que nos den la razón; no estamos pidiendo que diga que “sí, las Malvinas son argentinas”” (CFK, 15/06/2012)— y una Argentina desfavorecida económicamente, pero evolucionada intelectualmente —“Mientras ellos envían naves de guerra a este mar argentino, nosotros vamos a poner una nave científica para la ciencia, la tecnología y el conocimiento” (CFK, 02/04/2013). A través de un tono sarcástico cuestionó la negativa británica al diálogo: “¿Qué tan malos somos que estamos ofreciendo vuelos semanales de nuestra línea de bandera recuperada directamente desde Buenos Aires a Malvinas? ¿Qué tan malos somos que miles de ingleses viven en nuestra parte continental?” (CFK, 15/06/2012). En este marco, enfatizó la necesidad de construir una “democracia global” que garantice la igualdad de voces en el Consejo de Seguridad de la ONU.

Conclusiones

Los presidentes argentinos entre 1983 y 2019 abordaron la causa Malvinas ajustando sus discursos a la coyuntura política de sus respectivos mandatos. Con el objetivo de diferenciarse de administraciones anteriores y contemporáneas, así como de legitimar su presente presidencial, los discursos sobre Malvinas reflejan una visión personal sobre la responsabilidad de la guerra. La investigación identifica rupturas y continuidades en la posición presidencial respecto a la cuestión Malvinas, identificando tres posicionamientos principales.

Los discursos de Raúl Alfonsín sobre Malvinas revelan su intención de reinsertar a la Argentina en la comunidad internacional, revirtiendo las connotaciones negativas heredadas de la dictadura y comprometiéndose con la defensa de los derechos humanos. La proximidad temporal de su gobierno a la guerra hizo inevitable que el reclamo de soberanía se configurara como una causa nacional. No obstante, su intento de “pacificar” el recuerdo de Malvinas resultó en una política acusada de “desmalvinizadora” por Menem y los Kirchner.

Carlos Menem y Mauricio Macri orientaron sus discursos y políticas hacia la integración comercial de Argentina en el ámbito internacional, manteniendo el reclamo de soberanía bajo un “paraguas” que permitiera avanzar en otros asuntos de interés mutuo. Las declaraciones conjuntas firmadas por Argentina y el Reino Unido en la década del noventa, percibidas por los Kirchner como una traición al reclamo de soberanía, fueron retomadas por Macri. Mientras Menem elaboró un discurso marcadamente nacionalista sobre Malvinas y fue inflexible al referir a los “héroes” de la guerra, aunque suavizando las críticas al Reino Unido, Macri elaboró un discurso “discreto” sobre los combatientes, distanciándose de la inflexibilidad y confrontación de los Kirchner.

Los discursos del matrimonio Kirchner rechazan el enfoque conciliador previo y se oponen a cualquier acercamiento al Reino Unido que pudiera comprometer la causa Malvinas. El reclamo de soberanía y la defensa de los derechos humanos se convirtieron en pilares de su gobierno. Desde este enfoque destacaron la importancia de recordar la guerra y honrar a sus protagonistas, subrayando su “identidad malvinera”. Mientras que los discursos de Kirchner oscilaron entre considerar la guerra como una gesta heroica y condenar la dictadura militar, Fernández de Kirchner se inclinó por el segundo aspecto, enfatizando el “olvido” al que habían sido sometidos diversos actores de la historia nacional. Esta orientación condujo a un discurso más polarizado y confrontativo, en torno a las categorías de “opresores” y “oprimidos”.

El grado de confrontación o conciliación en relación con Malvinas, junto con las políticas públicas promovidas, permite contemplar la importancia relativa de la cuestión para cada presidente. A pesar de estas diferencias, la incomodidad de abordar Malvinas es transversal al período estudiado. A través de diversas estrategias discursivas y con distintos grados de éxito, los presidentes intentaron separar una causa legítima de su origen dictatorial. Representando un tópico difícil de evadir discursivamente, Malvinas tensiona continuamente la experiencia democrática y, hasta el momento, ningún presidente logró desarrollar un discurso propiamente democrático. Considerando la incomodidad que implicó a los presidentes referir públicamente a Malvinas, es interesante observar que, al abordar el tema, no solo refieren a este episodio específico de la historia nacional, sino que también ofrecen un testimonio sobre cómo perciben su propia gestión en relación con las de otros presidentes. En otras palabras, son discursos que revelan una visión personal sobre una porción de la historia de Argentina.

Agradecimientos

Expreso mi agradecimiento a la Dra. Camila Perochena por su orientación durante el proceso de investigación en el marco de la Maestría en Historia de la Universidad Torcuato Di Tella. También, al Dr. Federico Lorenz, la Dra. Paula Salerno y el Dr. Darío Roldán, quienes desde la Historia y el Análisis del Discurso ofrecieron valiosas lecturas y nuevos ejes de análisis.

Fuentes documentales utilizadas

Constitución de la Nación Argentina (1994).

Decreto 901/1984: Día de las Islas Malvinas. Traslado de Fecha (23/03/1984).

Redacción Chubut (13/01/2025). Homenaje en Playa Unión a 12 años del deceso de Matías Gensana. El Chubut.

Soriano, O. (1983). Desde París Alain Rouquié. Revista Humor.

RA. (30/09/1983). Discurso de campaña en el estadio del Club Ferrocarril Oeste.

RA. (10/12/1983). Discurso de asunción presidencial ante la Asamblea Legislativa.

RA. (02/04/1984). Inauguración del monumento a los caídos en Malvinas en Luján.

RA. (10/06/1984). Reafirmación de los derechos argentinos sobre las islas Malvinas.

RA. (23/10/1984). Palabras ante la prensa radial francesa.

RA. (20/03/1985). Discurso en Washington.

RA. (26/04/1985). Defensa de la democracia y anuncio de economía de guerra.

RA. (01/05/1985). Mensaje presidencial a la Honorable Asamblea Legislativa.

RA. (05/07/1985). Cena de Camaradería de las Fuerzas Armadas.

RA. (19/04/1987). Discurso en Plaza de Mayo por el alzamiento militar de Semana Santa.

RA. (01/05/1987). Mensaje presidencial a la Honorable Asamblea Legislativa.

CM. (08/07/1989). Discurso de asunción presidencial ante la Asamblea Legislativa.

CM. (05/04/1990). Acto de iniciación de los cursos de capacitación y seguimiento de la problemática laboral de los veteranos de la Guerra de las Malvinas.

CM. (17/06/1990). Palabras del presidente dirigidas a los héroes de la Guerra de las Malvinas.

CM. (13/12/1990). Firma del decreto Veteranos Ley 23848.

CM. (01/05/1992). Mensaje presidencial a la Honorable Asamblea Legislativa.

CM. (02/04/1993). Acto central conmemorativo del aniversario de la Guerra de las Malvinas.

CM. (01/05/1993). Mensaje presidencial a la Honorable Asamblea Legislativa.

CM. (27/09/1994). Discurso presidencial ante las Naciones Unidas.

CM. (01/05/1995). Mensaje presidencial a la Honorable Asamblea Legislativa.

CM. (01/05/1996). Mensaje presidencial a la Honorable Asamblea Legislativa.

CM. (01/05/1997). Mensaje presidencial a la Honorable Asamblea Legislativa.

CM. (01/05/1998). Mensaje presidencial a la Honorable Asamblea Legislativa.

CM. (01/05/1999). Mensaje presidencial a la Honorable Asamblea Legislativa.

NK. (25/05/2023). Discurso de asunción presidencial ante la Asamblea Legislativa.

NK. (02/04/2004). Mensaje presidencial en la Conmemoración del XXII aniversario de la gesta de Malvinas en Río Grande.

NK. (05/10/2004). Anuncios a los veteranos de la Guerra de Malvinas en Casa de Gobierno.

NK. (02/04/2005). Mensaje en el Día del Veterano y de los Caídos en la guerra de Malvinas.

NK. (21/07/2005). Firma del Decreto para Pensiones Honoríficas de Veteranos de Guerra del Atlántico Sur.

NK. (02/04/2006). Mensaje en el Día del Veterano y de los Caídos en la guerra de Malvinas.

NK. (25/09/2007). Discurso presidencial en la 62° Asamblea General de las Naciones Unidas.

CFK. (10/12/2007). Discurso de asunción presidencial ante la Asamblea Legislativa.

CFK. (02/04/2008). Mensaje en el Día del Veterano y de los Caídos en la Guerra de Malvinas.

CFK. (23/09/2008). Discurso presidencial en la Asamblea General de las Naciones Unidas.

CFK. (01/03/2010). Mensaje presidencial a la Honorable Asamblea Legislativa.

CFK. (02/04/2010). Mensaje en el Día del Veterano y de los Caídos en la Guerra de Malvinas.

CFK. (02/04/2011). Mensaje en el Día del Veterano y de los Caídos en la Guerra de Malvinas en Río Gallegos.

CFK. (01/03/2012). Mensaje presidencial a la Honorable Asamblea Legislativa.

CFK. (02/04/2012). Mensaje en el Día del Veterano y de los Caídos en la Guerra de Malvinas.

CFK. (15/06/2012). Sesión “Cuestión Malvinas” del Comité de Descolonización.

CFK. (24/08/2012). Discurso presidencial en el acto de homenaje al Gaucho Rivero.

CFK. (02/04/2013). Mensaje en el Día del Veterano y de los Caídos en la Guerra de Malvinas en Puerto Madryn.

CFK. (01/03/2014). Mensaje presidencial a la Honorable Asamblea Legislativa.

CFK. (02/04/2014). Mensaje en el Día del Veterano y de los Caídos en la Guerra de Malvinas.

CFK. (10/06/2014). Mensaje inaugural del Museo Malvinas e Islas del Atlántico Sur.

CFK. (01/03/2015). Mensaje presidencial a la Honorable Asamblea Legislativa.

CFK. (02/04/2015). Mensaje en el Día del Veterano y de los Caídos en la Guerra de Malvinas en Ushuaia.

MM. (10/12/2015). Discurso de asunción presidencial ante la Asamblea Legislativa.

MM. (01/03/2016). Mensaje presidencial a la Honorable Asamblea Legislativa.

MM. (01/03/2017). Mensaje presidencial a la Honorable Asamblea Legislativa.

MM. (02/04/2017). Palabras en homenaje a excombatientes de la Guerra de las Malvinas.

MM. (26/09/2018). Discurso presidencial en la Asamblea General de las Naciones Unidas.

MM. (02/04/2019). Día del Veterano y de los Caídos en la Guerra de las Malvinas.

MM. (25/09/2019). Discurso presidencial en la Asamblea General de las Naciones Unidas.

Referencias bibliográficas

Aboy Carlés, G. (2001). Las dos fronteras de la democracia argentina: la reformulación de las identidades políticas de Alfonsín a Menem. Homo Sapiens Ediciones.

Barriera, D. G. (2024). Defender con fuerza para evitar la guerra: el conflicto angloespañol por Puerto Egmont (Islas Malvinas). Entre espacios cortesanos y campañas militares, 1765-1770. Historia 396, 14(1), 129-168.

Benveniste, É. (1977). Problemas de lingüística general II.Siglo XXI.

Bologna, A. B. (1992). El conflicto de las islas Malvinas. Ediciones Facultad.

Borgani, C. B. (noviembre, 2006). El “discurso de la soberanía” ante un nuevo proyecto de Estado: el caso de las Islas Malvinas (1989-1995). III Congreso de Relaciones Internacionales, La Plata.

Cataruzza, A. (2012). Dimensiones políticas y cuestiones historiográficas en las investigaciones históricas sobre la memoria. Storiografia, (16), 71-91.

Ciccone, C. S. (2016). Que nadie confunda diplomacia con debilidad. Representaciones en torno a Malvinas en los discursos de Raúl Alfonsín. Red Federal de Estudios sobre Malvinas ReFEM 2065 CoFEI,(12), 129-145.

Corigliano, F. (2018). Flexibilidad en un mundo incierto: Creencias, espacios y lineamientos de la política exterior del gobierno de Macri al promediar el mandato. Perspectivas Revista de Ciencias Sociales (PRCS),(5), 62-97.

Ducrot, O. (1986). El decir y lo dicho: polifonía de la enunciación. Paidós.

Escudé, C. y Cisneros, A. (1999). Historia General de las Relaciones Exteriores de la República Argentina. Tomo XII: La diplomacia de Malvinas 1945-1989. Grupo Editor Latinoamericano.

Fabbri, P. y Marcarino, A. (1989). El discurso político. deSignis, (33), 23-36.

Gil, S. (1999). Las islas Malvinas y la política exterior argentina durante los ‘90s: acerca de su fundamento teórico y de la concepción de una política de Estado. Consejo Argentino para las Relaciones Internacionales.

Groppo, B. (2002). Las políticas de la memoria. Sociohistórica,(11-12), 187-198.

Guber, R. (2001). ¿Por qué Malvinas? De la causa nacional a la guerra absurda. Fondo de Cultura Económica.

Guber, R. (2009). De chicos a veteranos: Nación y memorias de la Guerra de Malvinas. Al Margen.

Kerbrat-Orecchioni, C. (1997). La enunciación: de la subjetividad en el lenguaje. Edicial.

Laclau, E. (2005). La razón populista. Fondo de Cultura Económica.

Lapierre, N. (2002). La Discordance des temps. En T. Ferenczi, Devoir de mémoire, droit à l’oubli? (pp. 99-106). Complexe.

Lorenz, F. (2006). Las guerras por Malvinas. 1982-2012. Edhasa.

Lorenz, F. (2022). Sangre y tierra. Dos incidentes para pensar Malvinas. Anales De La Educación Común, 3(1-2), 109-122.

Martínez del Pezzo, A. (2016). Malvinas: Política exterior argentina (1989-2015). Estudios - Centro de Estudios Avanzados. Universidad Nacional de Córdoba,(36), 121-140.

Mastropierro, O. (2003). El conflicto por las Islas Malvinas 1982-1995. De la guerra a los acuerdos petroleros. Facultad de Ciencias Humanas, Universidad Nacional del Centro.

Montero, A. S. (2009). Puesta en escena, destinación y contradestinación en el discurso kirchnerista (Argentina, 2003-2007). Discurso & Sociedad, 3(2), 316-347.

Novaro, M. y Palermo, V. (2003). La Dictadura Militar 1976/1983: Del golpe de Estado a la restauración democrática. Paidós.

Perochena, C. (2016). Una memoria incómoda. La guerra de Malvinas en los gobiernos kirchneristas (2003-2015). Anuario de Historia Regional y de las Fronteras, 21(2), 173-191.

Pollak, M. (2006). Memoria, olvido y silencio. La producción social de identidades frente a situaciones límite. Al Margen.

Romero, A. M. (2020). La Cuestión Malvinas: una hoja de ruta. Herramientas para la política exterior argentina. Eudeba.

Sal Paz, J. C. y Maldonado, S. D. (2009). Estrategias discursivas: un abordaje terminológico. Espéculo. Revista de Estudios Literarios, (43), 1-27.

Salerno, P. (2012). Lingüística: Metáfora y metonimia: el discurso y la conferencia de prensa de Cristina Fernández de Kirchner. Texturas, 1(12), 79-92.

Salerno, P. (2015). El discurso conmemorativo de Cristina Fernández de Kirchner. Acto homenaje a la guerra de Malvinas – Londres 2009. II Congreso Internacional de Retórica e Interdisciplina La Cultura y sus Retóricas. Villa María, Córdoba.

Salerno, P. (2019). Malvinas, entre dictadura e Independencia: la historia argentina en los discursos de CFK. Nuevo Mundo. Mundos Nuevos.

Salerno, P. (2020). Una conmemoración polémica: Malvinas, nación e identidad en los discursos de Néstor Kirchner. Contemporánea, 10(1), 177-196.

Tilly, C. (2002). Stories, Identities and Political Change. Rowman & Littlefield.

Van Dijk, T. (2005). Ideología y análisis del discurso. Utopía y Praxis Latinoamericana,(29), 9-36.

Verón, E. (1987). La palabra adversativa. Observaciones sobre la enunciación política. En E. Verón, L. Arfuch, M. M. Chirico, E. de Ipola, N. Goldman, M. I. González Bombal y O. Landi, El discurso político. Lenguajes y acontecimientos (pp. 11-26). Hachette.

Vitale, M. A. y Dagatti, M. (2016). La constitución de la Argentina democrática en el discurso de asunción presidencial de Raúl Alfonsín. Hallazgos, 13(26), 65-91.

Vommaro, G. A., Moressi, S. D. y Bellotti, A. N. (2015). Mundo Pro. Planeta.

Notas

1 Durante su presidencia, Alfonsín advirtió sobre la necesidad de desmilitarizar las islas, señalando el peligro querepresentaba esta situación para la estabilidad regional. Además, criticó al Reino Unido por otorgar a los kelpersel derecho a la pesca, y a la extracción de petróleo y gas en las islas y áreas adyacentes, delegando el desarrolloeconómico de las islas, en su gran mayoría, a la Corona inglesa. Asimismo, el gobierno argentino rechazó laconcesión de la ciudadanía británica a los habitantes de las islas y la inauguración de un nuevo aeropuerto en elterritorio (Mastropierro, 2003).
2 Las islas Malvinas comenzaron a cobrar importancia estratégica hacia el siglo XVIII, debido a su ubicación enuna ruta clave para la navegación entre el Océano Atlántico y el Pacífico (Barriera, 2024). En 1820, elcomerciante alemán Luis Vernet fue enviado a las islas para establecer un asentamiento en el archipiélago. En1829, el gobierno de la provincia de Buenos Aires lo designó el primer comandante político y militar de las islas.Sin embargo, en 1831, la fragata estadounidense Lexington atacó el archipiélago, destruyendo varias de lasinstalaciones y, dos años después, en 1833, la fragata británica HMS Clío invadió las islas. Tras la expulsión deVernet, el Reino Unido ocupó militarmente el territorio y desalojó tanto a la población como a las autoridades allíestablecidas.
3 En su libro De chicos a veteranos: Nación y memorias de la Guerra de Malvinas (2009), Guber analiza lasdisputas en torno a las múltiples memorias elaboradas sobre Malvinas luego de la guerra y distingue dosprincipales: la memoria promovida en ceremonias y documentos oficiales, que buscaba conciliar la reivindicaciónde una causa histórica y nacional con la derrota en la guerra, y la de los excombatientes, quienes forjaron suidentidad en torno al recuerdo de la guerra, en parte como respuesta a la “desmalvinización”. Para losexcombatientes, “desmalvinizar” era trazar una relación lineal, pero equivocada, entre Malvinas y la dictadura (Lorenz, 2006).
4 Los acuerdos entre Argentina y el Reino Unido facilitaron la reapertura de la embajada británica en BuenosAires y la llegada de inversores ingleses. En 1990, el Reino Unido se comprometió a levantar la zona deexclusión impuesta durante la guerra, permitiendo el ingreso de buques mercantes argentinos a la zona deprotección de las islas. Se iniciaron negociaciones sobre la explotación pesquera, estableciendo un grupo detrabajo para el intercambio de información y conservación de los recursos. La Declaración Conjunta de 1999reforzó esta cooperación. Respecto a los hidrocarburos, hasta entonces explotados exclusivamente por el ReinoUnido, Argentina consideró clave abordar esta cuestión por su impacto en la soberanía y la generación de unafuente de ingresos significativa (Gil, 1999). También, se acordó la reanudación de comunicaciones aéreas ymarítimas, permitiendo el ingreso de argentinos a las islas y estableciendo vuelos regulares entre Chile yMalvinas. En el ámbito financiero, se anunciaron beneficios crediticios para exportaciones británicas a Argentinay se organizó una misión comercial al país por el grupo de asesoramiento comercial latinoamericano del ConsejoBritánico de Comercio Internacional.
5 El comunicado conjunto buscó cooperar en todos los asuntos del Atlántico Sur de interés recíproco,preservando la fórmula del paraguas de soberanía establecida en 1989. En consonancia con los objetivospactados entre ambos países en los acuerdos de la década del noventa, el comunicado acordó la remoción delos obstáculos que limitaban el crecimiento económico y el desarrollo sustentable de las islas, incluyendo elcomercio, la pesca, la navegación y los hidrocarburos. Además, estableció la reanudación de la cooperacióncientífica en materia pesquera, incluyendo la realización de cruceros científicos conjuntos y actividades deexplotación petrolera. También, se pactó el establecimiento de una nueva conexión aérea semanal con Malvinas,con dos escalas adicionales mensuales en el territorio argentino. El Reino Unido apoyó el proceso deidentificación de ADN de soldados argentinos no identificados sepultados en el cementerio de Darwin, iniciado en 2012, y continuado por el gobierno de Cambiemos en conjunto con el Comité Internacional de la Cruz Roja, laFundación No Me Olvides, el Equipo Argentino de Antropología Forense, el exoficial británico Geoffrey Cardozo,entre otros actores gubernamentales y no gubernamentales. Finalmente, el acuerdo incluyó la anulación de unaparte de la ley de hidrocarburos modificada durante el gobierno de Fernández de Kirchner, que aplicaba unasanción para las empresas que operaban en Argentina y tenían proyectos en las islas Malvinas.
6 Los acuerdos comerciales y cooperativos de los años noventa, así como el reconocimiento de los isleños comoactores relevantes en la discusión sobre la soberanía, fueron consideradas por Kirchner como políticas quevulneraron el reclamo argentino y perjudicaron el desarrollo nacional, al ceder la jurisdicción sobre las aguas yrecursos pesqueros de Malvinas al Reino Unido y los isleños (Martínez del Pezzo, 2016). Kirchner rechazó laintención británica de establecer espacios marítimos en las islas y señaló la negativa británica a negociar comouna violación de las resoluciones de la Asamblea General de la ONU (NK, 25/09/2007).
7 Durante el gobierno de Kirchner aumentaron las pensiones de guerra y se autorizaron las asignaciones paraexcombatientes y familiares de los fallecidos en la guerra. Las madres y padres de los soldados de Malvinasfueron reconocidos como derechohabientes, con un reconocimiento del 100 por ciento para aquellos de loscaídos en combate. Estas políticas fueron compatibles con otros beneficios previsionales permanentes. Sumadoa esto, el gobierno autorizó la atención al veterano y su familia, nuevas prestaciones en salud, líneas depréstamos personales y su incorporación a los programas de vivienda.
8 Como parte de la política de seducción del gobierno menemista hacia los isleños, el excanciller Guido Di Tellaintentó establecer un vínculo personal y directo con ellos. Reconociendo que dependía del gobierno argentinogenerar un clima internacional favorable a la negociación, propuso recuperar la confianza que se había perdidotras la guerra. A través de cartas, comunicaciones telefónicas y mensajes por radio, Di Tella respondió a lasconsultas de los isleños, y en ocasión de Navidad, les envió obsequios como libros de lectura, videos de dibujosanimados y ositos de peluche (Romero, 2020).
9 En la mañana del 3 de enero de 2013, Matías Gensana y su primo se arrojaron al mar en Playa Unión, Chubut,para rescatar a dos niños atrapados por la rompiente. Mientras que los niños lograron salir del agua, al igual quesu primo, Gensana fue arrastrado por la corriente y falleció ahogado. Su cuerpo fue hallado diez días despuéspor un pescador en una zona al norte del balneario, conocida como “Los Palos” (Diario El Chubut).
10 Fernández de Kirchner también acordó que los familiares de las víctimas de la Guerra de las Malvinasenterradas en las islas pudieran viajar en avión para inaugurar el cenotafio en Darwin. Además, hizo público supedido a las provincias argentinas para que en cada escuela haya un aula que lleve el nombre de uno de losexcombatientes fallecidos en la guerra, ya sea un soldado, oficial o suboficial, junto a su biografía y fotografía.Sumado a esto, en 2012, anunció la apertura del Hospital de Salud Mental Islas Malvinas, frente al InstitutoGeográfico Militar, destinado a los excombatientes de Malvinas, como respuesta a un reclamo de los propiosactores, luego del suicidio de 439 excombatientes provocado por la tragedia de la guerra. Por último, el 2 de abrilde 2014, Fernández de Kirchner presentó el billete de cincuenta pesos, conmemorativo de las Malvinas.

Recepción: 06 febrero 2025

Aprobación: 06 abril 2025

Publicación: 01 junio 2026



ediciones_y_fahce
Ediciones de la FaHCE utiliza Amelica Marcador XML, herramienta con tecnología XML-JATS4R de Redalyc
Proyecto académico sin fines de lucro desarrollado bajo la iniciativa Open Access