AIHA Anuario del Instituto de Historia Argentina, vol. 26, nº 1, e246, junio - noviembre 2026. ISSN 2314-257X
Universidad Nacional de La Plata
Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación
Centro de Historia Argentina y Americana

Dosier

“Entonces ¡QUE VIVA el 1º de Mayo!”. Las conmemoraciones anarquistas en Salta y Tucumán en la década de 1920

Ayelén Lucía Burgstaller

Centro de Estudios Históricos de los Trabajadores y las Izquierdas, Universidad de Buenos Aires, Argentina
Cita recomendada: Burgstaller, A. L. (2026). “Entonces ¡QUE VIVA el 1º de Mayo!”. Las conmemoraciones anarquistas en Salta y Tucumán en la década de 1920. Anuario del Instituto de Historia Argentina, 26(1), e246. https://doi.org/10.24215/2314257Xe246

Resumen: El presente artículo indaga sobre las conmemoraciones del 1° de mayo del anarquismo en el Norte argentino durante la década de 1920, a partir del estudio de los casos de Salta y Tucumán y la prensa que circuló en aquellos territorios. La hipótesis central sostiene que el carácter conmemorativo del 1° de mayo se combinó con reclamos puntuales relevantes para la coyuntura política, social y económica de la región. En un contexto de huelgas azucareras, el anarquismo aprovechó la efeméride para acercarse a los trabajadores del sector y denunciar su extrema explotación. La investigación busca desandar cierta vacancia historiográfica respecto de cómo se configuraron las identidades obreras y militantes en regiones alejadas del núcleo porteño-bonaerense, y de qué manera las ideas ácratas circularon, se adaptaron y resignificaron en contextos marcados por el trabajo rural y la explotación estacional. El artículo analiza movilizaciones, actos y actividades artísticas del 1° de mayo en ambas provincias, observando cómo las conmemoraciones fueron ganando densidad política y simbólica. Para ello se utilizan publicaciones de diversas corrientes del movimiento ácrata -La Protesta, La Antorcha y periódicos locales como Tierra Libre (Tucumán) y Despertar (Salta).

Palabras clave: Anarquismo, 1º de mayo, Norte argentino, Década de 1920.

“So, Long Live May Day!”. Anarchist Commemorations in Salta and Tucumán in the 1920s

Abstract: This article is to explore the May 1st commemorations of the anarchist movement in northern Argentina during the 1920s. Focusing on Salta and Tucumán provinces, through the press that circulated in those territories. The central hypothesis of the article is that the commemorative character of May 1st was combined with specific demands that were relevant to the political, social, and economic context of the territory. There we will see how, in a context of sugar strikes, anarchism took advantage of the commemorations of the Chicago massacre to approach sugar workers and denounce their extreme exploitation. The research aims to begin to address a certain historiographical gap regarding how working-class and militant identities were configured in regions far from the Buenos Aires metropolitan core, and in what way anarchist ideas circulated, adapted, and were re-signified in contexts deeply marked by rural labor and seasonal exploitation. With this, the article places its focus on peripheral spaces where labor conflict and forms of organization adopted their own particular features. Such were the mobilizations, rallies, and artistic activities for May 1st in Salta and Tucumán, observing how the commemorations gained political and symbolic density. We will emphasize the interventions they carried out, the characteristics of their mobilizations, and the workers’ demands and conflicts that stood out when mobilizing on Workers’ Day. For this purpose, we will draw on various publications that represented different currents within the anarchist movement, such as La Protesta, La Antorcha, and local newspapers like Tierra Libre (Tucumán) and Despertar (Salta).

Keywords: Anarchism, May 1st, Northern Argentina, 1920s.

“Entonces ¡QUE VIVA el 1º de Mayo!”. Las conmemoraciones anarquistas en Salta y Tucumán en la década de 1920

Juventud, ideales, dolores,
primavera de atractivo arcano,
verde mayo del género humano,
dad al alma energía y valor.
Pietro Gori, Himno del Primero de Mayo, 1892

Introducción

Desde fines del siglo XIX, las manifestaciones y conmemoraciones del 1° de mayo adquirieron una centralidad significativa en el proceso de las organizaciones de las y los trabajadores en la Argentina. En ese marco, el análisis de las diversas acciones impulsadas por las y los militantes anarquistas en torno a esta fecha en las provincias de Salta y Tucumán nos permitirá abordar el objetivo central de este artículo: examinar las modulaciones de dicha corriente y de su militancia local a lo largo de la década de 1920, a fin de dar cuenta de la presencia y conexiones del anarquismo en el plano regional.

La convocatoria en el Prado Español fue el primer registro de la conmemoración del 1° de mayo en Buenos Aires. Aquella convocatoria, que había sido iniciativa del Partido Socialista, logró reunir de “mil quinientas a mil ochocientas personas” (“El meeting obrero de ayer”, 2 de mayo de 1890, La Prensa), con una activa participación del anarquismo. De manera específica, la corriente anti-organizadora del anarquismo le dio un espacio destacado a aquella primera convocatoria en el periódico El Perseguido (EP), su principal medio de difusión. EP se opuso a los anarquistas que querían integrar los sindicatos obreros, en especial a los partidarios de la creación de una federación. Censuró sin reparos la tendencia de formar sociedades de resistencia de las y los trabajadores y argumentó que no eran suficientemente eficaces en la campaña por mejorar la situación del obrero y que empujaban a los obreros a adaptarse al régimen existente (Zaragoza, 1996, p. 421). El primer número vio la luz el 18 de mayo de 1890, allí decidieron que la conmemoración del 1° de mayo era una buena oportunidad para difundir las ideas del anarquismo, a pesar de sus críticas hacia el Partido Socialista, como la resolución aprobada de elevar una petición al gobierno sobre la situación de la clase trabajadora (Oved, 2013, p. 52).

Aquí la construcción simbólica y ritual de la fecha se tornó más significativa ya que, a pesar de las diversas experiencias y tradiciones de las y los trabajadores, todos compartían un elemento común: la explotación a la que fueron sometidos por los sectores patronales y empresariales, apoyados por las fuerzas policiales (Lobato y Suriano, 2003, p. 34). Desde 1891, los grupos nucleados en EP, que inicialmente tuvieron una mayor influencia entre las y los trabajadores, decidieron desestimar la fecha como ocasión de fiesta o celebración y, en los años sucesivos, las convocatorias se dividieron. Esta situación resultó en que las manifestaciones se convirtieran en una lucha política entre las corrientes que participaban en el movimiento obrero (Poy, 2011, p. 55).

Por su parte, Errico Malatesta, representante de la corriente organizadora del anarquismo, se encontraba en Londres y desde allí difundió su posición con respecto a la conmemoración del 1° de mayo. Enfatizó que lo oportuno era “no malgastar el tiempo y energía en reformas sedantes” sino luchar por la completa emancipación de la clase trabajadora y que el 1° de mayo, como día internacional de lucha, era una óptima ocasión para difundir aquella idea, “Entonces ¡QUE VIVA el 1º de Mayo!” (Malatesta, E., 1893). Para 1902, año siguiente de la creación de la Federación Obrera Argentina (FOA),1 los anarquistas organizadores realizaron su primera gran manifestación y desde entonces hubo en Buenos Aires dos marchas callejeras cada año, una socialista y una anarquista (Viguera, 1991, p. 59).

Si bien el órgano oficial de la FOA fue La Organización Obrera, el periódico aquí analizado es La Protesta Humana,2 que también supo reflejar las actividades y líneas de pensamiento con respecto a las conmemoraciones del 1° de mayo de los anarquistas. En mayo de 1903 La Protesta Humana declaró que el 1º de mayo había nacido “como empuje revolucionario” debido a que había sido bautizado por la burguesía con sangre obrera y eso no era motivo de festejo. Allí criticaron directamente a los socialistas, haciendo alusión a que desfilaban “como manso rebaño y conmemorar como fiesta lo que es aniversario de luto y combate".3 A la vez, es importante mencionar que, en este contexto, los anarquistas partidarios de la organización consolidaron su influencia en las sociedades obreras anarquistas, en detrimento de la corriente anti-organizadora.

Una vez mencionados los inicios del 1° de mayo del anarquismo, trasladamos la tensión a nuestro objetivo de observar las conmemoraciones en Salta y Tucumán, en los años 20, las cuales fueron escasamente estudiadas por la historiografía.4 Ambas regiones tienen en común que, desde comienzos del siglo XX, fueron dos epicentros, junto con Jujuy, de la implementación del cultivo de caña de azúcar. La expansión del cultivo y la industrialización de la caña de azúcar redefinieron las relaciones económicas, espaciales, sociales y políticas del Noroeste argentino. La aceleración del proceso de industrialización en el sector azucarero elevó la demanda de la mano de obra y con ello los conflictos obreros en relación con los ingenios de azúcar. Aquí planteamos que si el 1º de mayo de 1886 en Chicago reclamaron por las ocho horas de trabajo, casi 40 años después aquel reclamo seguía más vigente que nunca. En un contexto de huelgas azucareras, el anarquismo aprovechó las conmemoraciones de la masacre de Chicago para acercarse a las y los trabajadores azucareros y denunciar su extrema explotación. Por lo tanto, algunos de los interrogantes que guían nuestra investigación serán: ¿Cómo fueron las jornadas del 1° de mayo del anarquismo en Salta y Tucumán? ¿De qué manera el anarquismo intervino en Salta y Tucumán? ¿Qué centralidad tuvieron las demandas de las y los trabajadores de los ingenios azucareros en las manifestaciones del 1° de mayo? ¿Qué relevancia tuvieron los festejos del 1° de mayo para los anarquistas? ¿Qué características los diferenciaron de otras corrientes de izquierda? ¿Cuáles eran los reclamos particulares de la región de Salta y Tucumán que se expresaban en las movilizaciones del 1° de mayo?

A continuación, veremos cómo se encontraba el anarquismo en los años 20, sus divisiones internas y las diversas corrientes que intervinieron en el mundo ácrata. Luego nos adentraremos de lleno en los casos de Tucumán y Salta, para dar cuenta de cómo estaba organizado el anarquismo allí. Para desarrollar nuestro objetivo principal, indagaremos en torno a las veladas y conmemoraciones del 1° de mayo en cada territorio.

El anarquismo en los 20

Casi 30 años después de la frase de Malatesta y 20 de la cita de La Protesta Humana, el anarquismo se encontraba reconfigurado. Sin desconocer que desde 1910 el movimiento había sufrido un terrible embate con la represión del Centenario, la Ley de Residencia y de Defensa Social, la organización de la Policía de la Capital con su Sección de “Orden Social” y el nacimiento del Departamento Nacional del Trabajo (DNT) en 1907 (Iñigo Carrera, 2013, p. 76). La creación del DNT reforzó una lógica de mediación estatal en el conflicto obrero, lo que desplazó las reivindicaciones sociales al terreno institucional. Aquello entró en contradicción con el ideario anarquista, que consideraba a la intervención estatal en el mundo del trabajo como una forma de control social (Suriano, 2012).

Además de los hechos producidos en la Semana Trágica de 1919, el conflicto en La Forestal y en la Patagonia en 1921, en el plano nacional, y, en el internacional, la Revolución Rusa impactó en un replanteo de sus métodos de acción (De la Rosa, 2012, p. 23). Más allá de los elementos que alteraron las manifestaciones y actos públicos por la persecución a los y las militantes, el anarquismo no dejó de ser un movimiento influyente en Argentina luego de 1910. El movimiento ácrata continuó como un actor político relevante e interviniente en diversos procesos de lucha y organización obrera, en la producción de libros, revistas, periódicos y obras de teatro, no solo en Buenos Aires, sino en diversas provincias de Argentina.5 Las diferentes manifestaciones, conmemoraciones y veladas del 1° de mayo, pueden verse como un reflejo de su militancia activa en diversos territorios de la República Argentina. Aquella fecha era vista como “símbolo para las reivindicaciones próximas” (“1886- 1° de mayo – 1920”, mayo de 1920, La Protesta), y a la conquista de la jornada de ocho horas como una acción “genuina y directa de la clase trabajadora organizada (…) no de los parlamentos” (“El 1° de mayo- ¿Qué hemos hecho de esta fecha histórica?”, 29 de abril de 1923, La Protesta) . Ello fue un elemento en común de todas las corrientes anarquistas que convivían en las latitudes de Argentina. En la década 1920 el anarquismo se encontró en un período de conflictividad interna. Se confeccionaron dos Federaciones, la Federación Obrera Regional Argentina V Congreso (FORA V) con mayoría anarquistas y la Federación Obrera Regional Argentina IX Congreso (FORA IX), dirigida por los sindicalistas revolucionarios.6 En este marco, la actividad de diversos grupos ácratas se caracterizó por la heterogeneidad tanto como la posterior proliferación de prensa de diversas tendencias. Uno de los resultados de aquellas tensiones fue la creación, en 1921, del semanario La Antorcha (LA), que para 1924 mantuvo un período de tirada diaria, además de periódicos como Ideas, de La Plata y Pampa Libre, publicado en la localidad de General Pico, La Pampa. Desde entonces, dos facciones ácratas se disputaron la hegemonía del anarquismo a nivel nacional, divisiones conocidas como “antorchistas” y “protestistas”, los primeros ligados al periódico LA, los segundos a La Protesta (LP) y a la FORA V (Cosso, 2021, p. 55). LA fue dirigida por González Pacheco y Antillí, que defendieron a la organización libre y voluntaria de individuos o agrupaciones y cuestionaron la propiedad de la imprenta, la centralización en el movimiento libertario y el dominio del grupo editor de LP sobre las demás publicaciones, su falta de apoyo a nuevos proyectos y la decisión unilateral de a qué huelgas debía o no apoyar la FORA V (Anapios, 2008, p. 2). Del mismo modo, los posicionamientos en torno a la Revolución Rusa ocuparon un lugar central en el movimiento anarquista. El triunfo de la revolución socialista llevó a la conformación y posterior expulsión de la FORA V de la corriente llamada, por sus adversarios, anarco-bolchevique. Esta tendencia fue encabezada por Santiago Locascio y vinculada con el periódico Bandera Roja, el cual consideró a los hechos soviéticos una experiencia posible dentro de la cual se defendía tanto la permanencia del Estado como la dictadura del proletariado (De la Rosa, 2012, p. 26). Además, Locascio entre 1919 y 1922 editó la publicación mensual Vía Libre de tendencia “anarco-bolchevique”. Allí colaboraron Enrique García Thomas, Eva Vivé, Hermenegildo Rosales y Julio Molina y Vedia. (Tarcus, 2021). Luego, esta tendencia se integró a la Unión Sindical Argentina (USA), originada en la fusión de la FORA IX con varios sindicatos autónomos. Bandera Proletaria pasó a ser dirigida por el entonces secretario general de la USA, Manuel Serafín Fandiño, con el seudónimo de Alejandro Silvetti (Doeswijk, 2013). A inicios de 1923, junto a otros grupos anarcosindicalistas y sindicalistas revolucionarios, impulsaron la Alianza Libertaria Argentina (ALA), con el objetivo de construir una estructura al margen de la ortodoxia forista. Su órgano de difusión principal fue el periódico El Libertario. Decenario Anarquista, y al año de su fundación, el núcleo principal aliancista inició su viraje ideológico al anarcosindicalismo. Entre sus principales integrantes se encontraban Enrique García Thomas, Juan Lazarte y Sebastián Ferrer (Ceruso, 2020). Por otra parte, en ese contexto, nos encontramos con un sector al que se le denominó “anarquismo expropiador”. Sus referentes Severino Di Giovanni y Miguel Ángel Roscigna defendieron la idea de que, ante un contexto altamente represivo, se debían formar grupos especializados en la autodefensa. Se alejaron de la estrategia sindicalista de la FORA IX y tomaron como método de acción política los atentados, los asaltos a bancos y empresas, como medio para financiar la propaganda anarquista (Bayer, 2015).

El anarquismo, en los años 20, lejos de ser un elemento marginal, fue un actor político y social influyente, con una vasta concatenación de interacciones que incluían la sociedad circundante y sus instituciones. No solo en el complejo porteño bonaerense, sino en diversas provincias de la República Argentina, como Salta y Tucumán. En este sentido, a pesar de que la prensa ácrata estuvo mayormente abocada a los debates internos, no descuidó su estrategia de difusión hacia las otras provincias. Las actividades por el 1° de mayo fueron un eje central en su intervención en las provincias de Argentina. En consecuencia, desarrollaron secciones llamadas, en algunos casos, “Crónicas del Norte”, y en otros, “Crónicas de las afueras”, destinadas a exponer los conflictos obreros del país. En la mayoría de sus ejemplares, LP las llamó “Las huelgas del interior” o “Nuestras giras por el Norte” reflejadas en las páginas de LA, ya que desde el inicio de los años 20 realizaron diversas giras de propaganda por todo el Norte, sobre todo Tucumán, Salta y Jujuy. Pero no solo los periódicos de Buenos Aires dieron cuenta de la situación y lucha del Norte argentino, sino que, en esta década, hubo una proliferación de prensa local que respondía a las diversas tendencias anarquistas y las cuales analizaremos en el presente artículo.

Por un lado, LA fue un importante medio para informar sobre las distintas situaciones de explotación o actividades realizadas en los parajes más apartados de Argentina. Continuó con la práctica de recorrer diferentes ciudades y pueblos para difundir el ideal ácrata; entre sus principales cuadros se encontraban González Pacheco y Antillí. Las giras de propaganda constituyeron una extendida práctica, en las que los conferencistas recorrían diversas regiones propagando sus ideas y estableciendo lazos con otros revolucionarios locales (Díaz, 2014). En marzo de 1923, LA realizó su primera gira por el norte argentino, donde el militante Alberto Bianchi fue su principal orador en la ciudad de Salta entre los días 24 y 25 de ese mes (“Las giras de La Antorcha”, 6 de abril de 1923, La Antorcha). En consecuencia, contribuyeron ampliamente al debate entre los anarquistas, y a partir de su circulación en el Norte argentino ejerció cierta influencia en Salta. En sus páginas se registraron distintos anuncios sobre publicaciones que circularon en el Norte. El antorchismo apoyó las publicaciones de El Coya, que tuvo su primera aparición en el mes de octubre de 1924, cuando asumió el rol de “Órgano de los sindicatos obreros de la provincia de Salta” (Diz, 2018, p. 6). Por otro lado, en 1920 se creó en Salta la Agrupación Anarquista Comunista Despertar, de tendencia anarco-bolchevique, en 1921 y el semanario Despertar fue su órgano de difusión.

Por su parte, LP expuso que el Consejo de la FORA V indicó apoyar a los consejos de la Federación Obrera Local Tucumana (FOLT), fundada en 1902, con el objetivo de encauzar la organización, actividad y solidaridad de las y los trabajadores del norte, debido a que “Existe un localismo en absoluta contradicción con el espíritu de solidaridad que informa el pacto de la FORA V, y cuyo desarrollo engendra la desmoralización y la desconfianza hacia nuestros bellos ideales y la bondad de nuestro sistema de organización de oficio y federalista” (“Crónicas del Norte Argentino”, 2 de junio de 1923, La Protesta).

En este punto, LP cuestiona directamente a dos agrupaciones tucumanas apoyadas por LA, por un lado, Brazo y Cerebro, y por otro, Armonía, que intervinieron en los conflictos obreros de una manera autónoma a la FORA V. En 1921 salió a la luz Tierra Libre (TL), publicación mensual y órgano de difusión oficial de la FOLT. En este contexto, además de la FOLT, otras centrales sindicales que estaban presentes en Tucumán eran la Unión General de Trabajadores, surgida en 1904 como un desprendimiento socialista de la FOLT, un grupo de sindicatos autónomos que solía unirse en Comités de Relaciones y la USA, que había intentado, junto a la ALA, formar una Unión Obrera Local sin mucho éxito (Ullivarri, 2018, p. 124).

En Salta el anarquismo estuvo presente desde inicios del siglo XX, en 1901 se fundó el Club Libertad, organizado por obreros albañiles y pintores anarquistas y en 1904 la Federación Obrera de Salta, integrada por socialistas y anarquistas (Benclowicz, 2011-2012, pp. 39-40). Además, se conformó la primera Sociedad de Resistencia de Obreros Panaderos de tendencia anarquista y Pietro Gori realizó diversas conferencias en la ciudad. Por otra parte, en 1913 se organizó la primera Sociedad de Oficios Varios de Salta ligada a la FORA V y posteriormente la Federación Obrera Local Salteña (FOLS) (Cosso, 2024, pp. 13-14). Para 1923 se produjo una reorganización dentro de la FOLS que devino en la Federación Obrera Provincial Salteña (FOP Salteña). A partir de allí decidieron crear su propio órgano de prensa, Revolución; su primer ejemplar se dio a conocer el 1º de mayo de 1924. Como era de esperar, LP brindó su apoyo explícito al periódico salteño Revolución: “El órgano Revolución salió erguido, sonriente, con su canto al paria, en este 1º de Mayo, enrostrando sus infamias a aquellos que, sedientos de sangre y odio clavan sus garras sobre nuestras carnes”. Los gremios que formaron parte de la FOP Salteña fueron la Sociedad de Residencia de Obreras de la Aguja, la Sociedad de Obreros Municipales de Salta, el gremio de panaderos, junto a todos los encuadrados en Oficios Varios y diversos ramales ferroviarios como el de Güemes, Orán, Rosario de la Frontera, Pichanal, Metán, Embarcación o el ramal Huaytiquina. Todas estas organizaciones tuvieron gran importancia en el movimiento obrero salteño (Diz, 2018, p. 20).

En un contexto altamente represivo, inaugurado con los sangrientos sucesos de la “Semana Trágica” y extendido más allá de Buenos Aires, la policía, con el apoyo de guardias civiles, realizó detenciones en masa lo que les permitió gozar una inmensa impunidad, sobre todo en diversas localidades apartadas de las grandes urbes (Bilsky, 1985, p. 108). Sumado al encarcelamiento de Sacco y Vanzetti en EE.UU. el mismo año. El año 1919 en Salta y Tucumán, las movilizaciones del 1° de mayo inauguraron la tradición de que aquella fecha sea un día no laborable. Numerosos gremios declararon el paro general de actividades por 24 horas; establecimientos industriales y casas de comercio cerraron sus puertas, mientras los servicios considerados indispensables, como los ferrocarriles, llevarían adelante un paro de medio día (Teitelbaum, 2015, p. 184).

A continuación, daremos cuenta de las diversas conmemoraciones, reuniones, giras de propaganda que desarrollaron las corrientes anarquistas en las provincias de Tucumán y Salta. Veremos cómo el carácter conmemorativo del 1° de mayo se combinó con reclamos puntuales relevantes para la coyuntura política, social y económica del territorio. Puntualizamos los diversos conflictos de las y los trabajadores de la industria del azúcar, como reivindicación común en la década de 1920.

De la plaza Alberdi a los ingenios: las conmemoraciones del 1° de mayo en Tucumán

En la década de 1920, la FOLT organizó diversas veladas, reuniones, recorridos y mítines para el 1° de mayo. El Día de Lucha Internacional de los Trabajadores de 1921 amaneció con un acto de la FOLT a las 10 de la mañana en la plaza Alberdi y un recorrido posterior hasta la plaza Independencia para poder realizar el acto frente a la Casa de Gobierno. Allí hablaron frente a más de dos mil trabajadores Albino Vischi, Emilio López y el delegado de la FORA V, hicieron hincapié en el significado del 1° de mayo y en la importancia de las giras de propaganda con el fin de difundir la importancia de la organización dentro de la FORA V y de los principios del comunismo anárquico. Luego, por la noche realizaron, como era costumbre, en el teatro Odeón la velada literario-musical que cerraba el programa conmemorativo.

El diario comercial de gran tirada, El Orden, registró año a año los actos del 1° de mayo de las izquierdas en Tucumán.7 Si bien este periódico hacía referencia a las acciones del anarquismo durante los actos conmemorativos del 1° de mayo, mayoritariamente cubrió las movilizaciones del Partido Socialista. En ese sentido, destacó el clima festivo y a las que retrató como un ejemplo de “rito civilizatorio ordenado”, “de orden y cultura” (“El día de los trabajadores. La celebración de Tucumán”, 2 de mayo de 1919, El Orden) destinado a peticionar reformas laborales al Estado. En contraposición al anarquismo que interpretaba a la conmemoración del 1° de mayo, no como un día de jolgorio, sino de protesta: “porque los esclavos no pueden regocijarse mientras los amos no suelten el látigo (..) para ellos festejar, era como rendir homenaje al crimen” (“Día de los mártires”, 1 de mayo de 1921, La Protesta). Aunque ambos movimientos coincidían en destacar el significado de protesta del 1º de mayo,8 el anarquismo demostró de una manera consistente una profunda aversión a la concepción festiva y reformista que el socialismo tenía de la jornada (Suriano, 2001).

El 1° de mayo de 1922, desde las primeras horas de la mañana, las y los trabajadores se aglomeraron en las diferentes plazas y cafés para asistir al punto de concentración del gran mitin público, en la plaza Alberdi a las 14 horas (“Desde Tucumán”, 9 de mayo de 1922, La Protesta). Mientras los manifestantes se reunían, la Sociedad de Obreros Panaderos realizó una conferencia en la plaza Humberto I a las 9 de la mañana. Con el objetivo de comenzar la difusión, editaron “dos mil manifiestos explicando el significado de la sangrienta jornada” (“S. O. Panaderos”, mayo de 1922, Tierra Libre). Luego del mediodía abrió el acto el prosecretario de la FOLT, seguido de un delegado de la agrupación Brazo y Cerebro. TL informó que esta colaboración entre la FOLT y Brazo y Cerebro estaba pautada previamente (“Agrupación C. Anarquista Brazo y Cerebro”, mayo de 1922, Tierra Libre). En este punto es necesario dar cuenta que la agrupación no pertenecía a la FORA V, sino que era apoyada por el antorchismo. Aunque no era extraño que la Agrupación Brazo y Cerebro participara de las actividades organizadas por la FOLT, no hay que dejar de mencionar que ambas grupalidades a menudo se veían envueltas en discusiones centradas en cómo había que organizarse de cara a los conflictos obreros. Sobre todo, la FOLT le criticó reiteradas veces a Brazo y Cerebro su forma de participar de manera autónoma de las huelgas azucareras.

La manifestación siguió por la calle Corrientes, luego por 25 de mayo, a la cabeza marchó el centro femenino “Luisa Michel”. La columna desembocó en la plaza Independencia, frente a la Casa de Gobierno. En las escalinatas hablaron varios conferencistas, en primer lugar la compañera secretaria del centro femenino “Luisa Michel”, luego el delegado de chauffeurs, la Federación de Pintores y Obreros del Calzado. En los discursos se hizo referencia a la acción criminal de la burguesía, el Estado y la policía y en la importancia de la organización de las y los trabajadores de las diversas latitudes. Finalmente, la manifestación continuó por 9 de Julio hasta la plaza Humberto I. Allí, los oradores de la FOLT hicieron hincapié en el recorrido de las diversas delegaciones enviadas a las localidades de Tucumán como Añatuya y Tafí Viejo, donde el sindicato de los Trabajadores del Ferrocarril Central Norte Argentino organizó, el domingo 30 de abril, una actividad cultural en el teatro El Olimpo, donde presentaron el cuadro “El Hombre”, el monólogo “Héroe ignorado” y culminó con la comedia “El asistente del capitalista”. Además, en la delegación viajó a Fiambalá la sociedad de resistencia de Obreros Panaderos de Fiambalá y Lules organizó una conferencia donde asistieron 300 trabajadores (“Desde Tucumán”, 9 de mayo de 1922, La Protesta). Se resaltó la importancia de construir los diversos actos, como una práctica de recorrer el territorio en búsqueda de fomentar la organización regional de la FORA V, debido al interés de difundir las problemáticas que atravesaba la región, especialmente las y los trabajadores en la industria del azúcar.

Desde su despegue, a mediados del siglo XIX, la industria azucarera de la provincia de Tucumán fue modelando las estructuras sociales, políticas y económicas locales. Este territorio fue un foco importante de conflictividad obrera debido al desarrollo industrial ligado al ingenio azucarero. De hecho, su primer gran conflicto obrero fue la huelga de los peones y jornaleros azucareros de 1904. En los conflictos azucareros, las reivindicaciones estaban vinculadas, generalmente, a las extensas horas de trabajo y al derecho a la tierra. Para los territorios azucareros, el 1° de mayo no era solo una conmemoración simbólica de los mártires de Chicago; en muchas ocasiones, coincidía con el inicio o el momento más álgido de la zafra (Ullivarri, 2018, p. 125). En concreto, la década de 1920 estuvo marcada por una profunda crisis de sobreproducción azucarera, que afectó su rentabilidad global e impactó negativamente en los salarios de las y los trabajadores del azúcar.

El 1° de mayo de 1922 se desarrolló en el contexto de una gran huelga azucarera en el ingenio San José. La lucha de las y los trabajadores del ingenio fue difundida ampliamente en la edición de mayo del periódico TL; el objetivo fue dar cuenta del estrecho vínculo entre las y los trabajadores de los ingenios y la FORA V, ya que fue uno de los primeros conflictos orientados por los militantes de la FOLT (“Fed. O. L. Tucumana Comunista. De mayo a mayo. Nuestra labor a todos los trabajadores”, mayo de 1922, Tierra Libre). Denunciaron la complicidad entre el dueño del ingenio, Frías Silva, y el gobernador Octaviano Vera, de extracción radical, quien se comprometió a poner las fuerzas de la policía a disposición de los dueños de ingenios. Esto se vio reflejado en la brutal represión que sufrieron los huelguistas durante el intento de desalojo y “se habían puesto de acuerdo para que en esta cosecha sea llevada a la práctica la jornada de 12 horas” (“A los trabajadores de los ingenios”, mayo de 1922, Tierra Libre). En este punto residía el eje central de las demandas ya que, en este contexto, todos los ingenios habían mantenido jornadas de 12 horas de trabajo y habían aplicado una pronunciada disminución de salarios. Desde la FOLT se realizó una activa campaña en pro de las ocho horas laborales. Además, resaltaron la participación de las familias de los huelguistas de San José en la manifestación del 20 de abril en la plaza Independencia, donde, al igual que en la manifestación del 1° de mayo, reclamaban las 8 horas de trabajo. En la huelga del ingenio y en los actos del 1° de mayo se puso de relieve, reiteradamente, la participación de las compañeras del Centro Femenino “Luisa Michel”, que marchó al frente de la movilización y tomando la palabra en favor del comunismo anárquico y la solidaridad entre los diversos gremios adheridos a las FORA V (“La huelga en el ingenio San José”, mayo de 1922, Tierra Libre).

El año siguiente, los conflictos en los ingenios se agravaron luego de que el gobernador Vera firmó un decreto que dejaba como criterio de la libre negociación de las partes, el cumplimiento de dos leyes provinciales que regularon la jornada de 8 horas y el salario mínimo para la industria azucarera (Ullivarri, 2018, p. 123). En mayo de 1923, tuvo lugar una huelga general en diversos ingenios con participación significativa de trabajadores de fábrica y del surco organizados en la FOLT. Uno de los objetivos principales fue la exigencia de la puesta en práctica de la legislación que abogaba por la jornada laboral de 8 horas y salario mínimo. Particularmente, la huelga en el ingenio Los Ralos fue cuantiosamente registrada en las páginas de la prensa anarquista. Allí, las y los trabajadores solicitaron el envío de una delegación de la FOLT. Por su parte, LP destacó la constitución de un Sindicato de Resistencia y la acción directa como elementos fundamentales para avanzar hacia el triunfo y rechazó el arbitraje del Estado.

A su vez, LA también difundió ampliamente la huelga en Los Ralos y destacó la participación de la agrupación Brazo y Cerebro, en disputa con la FORA V. Sin embargo, ambos periódicos hicieron hincapié en la “política obrerista” del gobernador Vera, a sabiendas que su intervención en el conflicto se debía únicamente a la disputa que atravesaba el gobernador con los industriales, y no a un interés por mejorar las condiciones laborales de las y los trabajadores. A raíz de la extensión de la huelga, el gobernador Vera, para evitar que los industriales llevaron a cabo su anunciado lock-out, cambió de táctica recomendando a los obreros la vuelta al trabajo con la promesa de que serían más tarde satisfechas sus reivindicaciones. Sin embargo, las y los trabajadores se negaron a deponer su actitud hasta tanto no fueran aceptadas sus exigencias. La prolongación de la huelga mostró el cambio de posición del gobernador, que se evidenció al momento de ordenar una brutal represión contra los obreros movilizados, con un saldo de más de 60 obreros detenidos. Finalmente, el gobernador anunció que los industriales “habían aceptado la jornada de ocho horas y aplicar el salario mínimo de $4,20 con los beneficios de casa, médico y botica; $4,50 sin esos beneficios” (“Crónicas del Interior”, 7 de junio de 1923, La Protesta). En ejemplares sucesivos, LP expuso cómo la FOLT puso en funcionamiento una campaña de agitación, poniendo al descubierto las maniobras del gobierno y los métodos represivos que empleó el Estado para llevar a cabo sus planes políticos.

A pesar de las diversas maneras de intervenir entre Brazo y Cerebro y la FOLT, ese año realizaron en conjunto los actos y conmemoraciones por el 1° de mayo. La noche del 29 de abril, en el teatro Politeama Argentino, el grupo de teatro Hacia la Anarquía presentó una obra y al día siguiente “más de 3000 personas reunidas en la plaza Independencia escucharon las palabras de los compañeros anarquistas” (“Conmemoración del 1° de mayo. En el interior”, 8 de mayo de 1923, La Protesta). El 1° de mayo por la tarde, la manifestación fue encabezada por la columna de un grupo de trescientas mujeres y niños; llegaron a las 16 horas a la plaza Independencia. Luego de cantar La Internacional en las escalinatas de la Casa de Gobierno, dieron paso a los oradores para seguir por 9 de Julio y Lavalle hasta la plaza San Martín. A pesar de que El Orden afirmó que la desconcentración fue en tranquilidad (“Los trabajadores de la provincia ayer celebraron con entusiasmo. La Fiesta del Trabajo”, 2 de mayo de 1923, El Orden), LP denunció que las fuerzas policiales dispersaron la manifestación a la fuerza y a golpes (“Vera, el ‘obrerista’”, 3 de mayo de 1923, La Protesta). Sin embargo, aquello no suspendió la función teatral realizada por la noche donde presentaron el ‘Cuadro libertario’, 'Fin de fiesta’ y ‘Primero de mayo’ realizada por la agrupación Brazo y Cerebro (“Conmemoración del 1° de mayo. En el interior”, 8 de mayo de 1923, La Protesta).

Desde comienzos de la década de 1920, las y los trabajadores paralizaron sus trabajos para sumarse a las manifestaciones, pero, hacia mediados de la década, esta situación se agudizó. El 1° de mayo de 1924, Tucumán amaneció con la casi totalidad de sus actividades paralizadas, una ciudad muerta, cuyo silencio solo fue interrumpido por las manifestaciones del Partido Socialista y la FORA V, en la plaza Independencia (“Con entusiasmo los gremios obreros celebraron ayer la Fiesta del Trabajo”, 2 de mayo de 1924, El Orden). El año siguiente marcó un punto de inflexión, pues el presidente radical Marcelo Torcuato de Alvear declaró asueto el 1° de mayo para la administración pública. Con esta acción, el Estado no sólo se incorporó, por primera vez, a la fecha a través de un acto público realizado en Buenos Aires, sino que habilitó a que la Liga Patriótica también participe de las celebraciones (Viguera, 1991, p. 69). En este sentido, el periódico TL condenó que el gobierno intentó trastocar el sentido del 1° de mayo declarándose como la “fiesta de los trabajadores” y que la burguesía en general fingió acercarse a los trabajadores “y en tal afán solapado han dominado las calles con la reaccionaria y rompehuelgas Liga Patriótica Argentina” (“¡Primero de Mayo!”, mayo de 1925, Tierra Libre). Con el aparato represivo del Estado en la calle, la corriente anarquista no dejó de sentar posición y conmemorar tal fecha. La velada de la noche del 29 de abril, en beneficio de la FOLT, tuvo lugar en el Teatro Politeama Argentino a las 21 horas. Además de las presentaciones artísticas, la conferencia estuvo a cargo del delegado de la FORA V, Antonio Huerta, en la cual, ante las acciones de la Liga Patriótica, se concentró en hablar sobre “El verdadero significado del 1° de Mayo” (“El Primero de Mayo", mayo de 1925, Tierra Libre). La visita de Antonio Huerta en mayo fue anunciada por la FORA V, como “la mejor forma de poder hacer llegar dicho delegado a las localidades más importantes de la zona norte,a los efectos de contribuir a la organización y reorganización de los gremios” (“Movimiento obrero, F. O. LOCAL TUCUMANA”, 7 de mayo de 1925, La Protesta) con ello anunciaron su gira por el Norte de Argentina que, además de Tucumán, pasó por Rosario de la Frontera, Jujuy, Pichanal, Orán, Embarcación, Salta capital y Güemes. El día del 1° de mayo, además del ya acostumbrado mitin en plaza Alberdi con recorrido hasta la Plaza Independencia, se dirigieron para la localidad de Tafí Viejo, donde al día siguiente realizaron otra conferencia a las 9 horas organizada por la S. O. Varios y de común acuerdo con la FOLT, donde también el orador principal fue Huerta (“El Primero de Mayo", mayo de 1925, Tierra Libre). Sin embargo, a diferencia de años anteriores, Brazo y Cerebro no acompañó esta manifestación, TL arremetió contra aquella agrupación ya que, apoyados por el antorchismo, realizaron su acto aparte (“A los anarquistas de verdad”, mayo de 1925, Tierra Libre).

En la víspera del 1° de mayo de 1926, el protestismo, en coordinación con la Agrupación Artística ‘Alborada’, organizaron una velada y conferencia el 30 de abril a las 21 horas en Tafí Viejo con una posterior manifestación el sábado 1° a las 9 horas. Asimismo, desde ese año, el antorchismo comenzó a adquirir mucha presencia por el Noroeste de Argentina. En abril anunció su gira, que comenzaría en Tucumán. Eligieron aquella provincia ya que la habían caracterizado como “la localidad del Norte en la que más compañeros habían logrado reunir”, y finalizó en La Quiaca. Para darle un mayor relieve proselitista a la gira de la delegación de LA, se hizo coincidir con los actos organizados para el 1° de Mayo. Para las conmemoraciones de aquella fecha, LA fomentó un Comité Pro Primero de Mayo, organizado por los sindicatos de panaderos, choferes y la agrupación Brazo y Cerebro. Allí organizaron la conferencia en la velada del 30 de abril, que estuvo a cargo de Anderson Pacheco, quien disertó sobre el significado social e histórico de la conmemoración (“La Antorcha en el Norte. Nuestra gira”, 9 de mayo de 1926, La Antorcha). A pesar de que la policía arremetió contra los manifestantes, la concurrencia sobrepasó los 1000 trabajadores. Al otro día se realizó una movilización en la Plaza Alberdi, con más de 500 trabajadores.

El día 2 de mayo se desplazaron hacia Tafí Viejo, donde los oradores principales fueron Pacheco, Rodríguez y Ovejero, en representación de Brazo y Cerebro. Allí la concurrencia era menor, no más de 100 personas, debido a que se había hecho poca propaganda, pero también por el temor a represalias que tenían los trabajadores ferroviarios. Durante el domingo 7 mayo de 1926 transcurrieron los dos últimos actos, el primero, por la mañana fue organizado por el Sindicato de Oficios de Panaderos en su local social; y el segundo, en la Plaza Almirante Brown. En esta última conferencia se habló del problema de la cárcel y de las extremas condiciones a las que eran sometidos los reclusos, especialmente de Sierra Chica y Ushuaia. Sin embargo, los conferencistas advirtieron que la gira fue “para despertar la voluntad, trabajo y propaganda revolucionaria en los ingenios, en los talleres y los pueblos de este feudo del capitalismo inglés y yanki” (“La actividad anarquista en el pasado 1° de Mayo”, 15 de mayo de 1926, La Antorcha). Por tal motivo, Pacheco partió para Salta y Jujuy, donde tenía organizadas conferencias. El objetivo principal era dar un acto en el pueblo Concepción, población que tenía a poca distancia un gran ingenio “a fin de llevar a estos obreros la palabra anarquista y despertarlos a la necesidad de luchar contra uno de los espacios más bárbaros y dolorosos de la vida proletaria de la provincia por obra de la explotación capitalista” (“La Antorcha en el Norte. Crónicas de nuestra gira”, 4 de junio 1926, La Antorcha). Y eligieron la conmemoración del 1° de mayo para poder acercarse a aquellos trabajadores. El objetivo fue denunciar las extremas condiciones, el trabajo infantil y las largas jornadas laborales a las que eran sometidos las y los trabajadores de los ingenios: “El Estado por medio de sus poderes, legislativo y ejecutivo, acordó y decretó la jornada de 8 horas para los trabajadores de las ciudades. Los parias de los campos trabajan 10,12,14 y 15 horas” (“La América que muchos no conocen", 4 junio de 1926, La Antorcha). Expresaron lo injusto que era que no se cumplieran las leyes de las 8 horas de trabajo en los ingenios azucareros y por ello sus delegados debían realizar giras para conocer a las y los trabajadoras y acercarles las propuestas de organización ácrata.

Si bien en 1925 la producción azucarera nacional había excedido holgadamente el consumo interno, para 1927 nuevamente aumentó la producción, por lo que el precio del azúcar bajó un 37,4%. En este contexto, los dueños de los establecimientos azucareros comenzaron a bajar el precio del azúcar que le vendían a los pequeños productores de caña. Las conmemoraciones del 1° de mayo de 1927 se desarrollaron en el medio de una huelga general de los pequeños productores de caña de azúcar contra los ingenios, con el objetivo de definir los precios de la liquidación de la materia prima de la cosecha de 1926, ya que lo que les habían pagado no cubría los costos de producción (Bravo, 2008, p. 46).

Desde el antorchismo se prepararon dos actos para el 1° de mayo: uno por la mañana en la plaza Independencia, donde se reunieron 400 personas, y otro por la tarde en la Plaza La Madrid (“En Tucumán”, 1 de mayo de 1927, La Antorcha). Allí pudieron difundir las reivindicaciones de los agricultores cañeros, como mejor remuneración por el producto que entregaban y el reconocimiento de la Federación Agraria Argentina9 y su pensamiento en relación con el conflicto. LA puso en alerta a los obreros peladores de caña, que se sumaron a la huelga, de no apoyar a los propietarios de los pequeños burgueses que “jamás pensaron en los proletarios” (“El movimiento de los cañeros en Tucumán”, 17 de junio de 1927, La Antorcha). La huelga se extendió a toda la provincia y paralizó la zafra por más de un mes hasta que los industriales y cañeros aceptaron el arbitraje de Alvear, que en septiembre de 1927 dictó un laudo favorable a los cañeros. Allí reconoció la necesidad de asegurar una retribución mínima a los productores y dispuso que los impuestos al azúcar corrieran por cuenta de los industriales. La solución del conflicto generó un nuevo esquema de funcionamiento de la actividad azucarera fundado en la negociación intersectorial.

Hacia 1930, el contexto estuvo signado por la crisis económica mundial, el crecimiento de agrupaciones nacionalistas y el golpe militar de José Félix Uriburu. Los periódicos analizados se centraron, principalmente, en exponer las acciones y luchas contra el golpe de Estado de Uriburu, en diversas partes de Argentina. En sus publicaciones el 1° de mayo continuó teniendo un lugar privilegiado para denunciar la oleada represiva contra las y los trabajadores. De igual manera que en 1928 y 1929, la velada teatral y conferencia de la FOLT fue en la Sociedad Española y el mitin del 1° de mayo siguiendo la práctica habitual: “concentración plaza Alberdi a las 9 horas, poniéndose en marcha por Corrientes, 25 de mayo, hasta la plaza Independencia, punto terminal de la manifestación” (“Rememorando el primero de Mayo. Actos para celebrarse en la fecha”, 29 de abril de 1930, La Protesta).

Las rememoraciones del 1° de mayo en la provincia de Tucumán, durante la década estudiada, adquirieron características propias que estuvieron marcadas por el conflicto en relación con las y los trabajadores azucareros. Particularmente la FOLT, apoyada por la FORA V, ganó presencia entre las y los trabajadores en Tucumán junto a otras corrientes anarquistas, como la representada por la Agrupación Brazo y Cerebro. Por momentos coordinaron las actividades por el 1° de mayo, pero nunca dejando de plantear sus diferencias en tanto manera de organizar al movimiento obrero.

1° de mayo en Salta: ciudad capital y los ingenios de Orán

En la provincia de Salta, las movilizaciones del 1º de mayo se concentraron mayoritariamente en la capital y en el departamento de Orán. Por un lado, Salta capital registró la mayor concentración de población y de trabajadores de la provincia, con una fuerte influencia anarquista reflejada en las federaciones y sindicatos de resistencia nombradas anteriormente. Por otro lado, Orán fue una de las jurisdicciones más beneficiadas por la expansión de la economía provincial, debido al desarrollo del ferrocarril. Allí se desarrolló principalmente la industria azucarera en el ingenio San Martín de Tabacal y se concentró una gran cantidad de trabajadores, en su mayoría indígenas provenientes del Chaco.

Los anarquistas caracterizaron a la provincia de Salta como conservadora, aún en los años 20, con características coloniales y de fuerte arraigo eclesiástico (“Conmemoración del 1° de mayo. En el interior”, 8 de mayo 1923, La Protesta). Es preciso dar cuenta de que, ya desde 1897, las autoridades religiosas salteñas fundaron en esa ciudad el Círculo Obrero de San José, más adelante, Círculo Católico de Obreros de San José, para rivalizar con la organización de izquierda. De hecho, notaron que, en los lugares como las pulperías y los bares, donde previamente eran un foco de distracción y alcoholismo para el pueblo salteño, fue cambiando en gran parte por la participación de los obreros en los espacios de organización (“Ecos del 1° de Mayo”, 4 de julio de 1921, Despertar). Pero para los primeros años de la década de 1920, advirtieron que sus ideas habían ganado terreno entre las y los trabajadores. En este punto, la rememoración de la tragedia de Chicago fue central para fomentar la organización y denunciar fervientemente, a través de su prensa local, la explotación de las y los trabajadores en general y específicamente la dinámica laboral de los ingenios azucareros que llevaron adelante los industriales, al igual que en Tucumán.

Como mencionamos al comienzo del artículo, desde la década de 1920 en Salta proliferaron grupalidades de tendencia anarco-bolchevique, la Agrupación Anarquista Comunista Despertar fue una de ellas, y su órgano de difusión, Despertar, tuvo un rol protagónico en la organización de los actos del 1º de mayo. El objetivo de la agrupación era “Levantar el espíritu combativo del pueblo por medio de los sindicatos de oficio, el periódico, el manifiesto, establecer bibliotecas de carácter racionalista y difundir las teorías anárquico- sindicales e implantar las sociedades de resistencia de la región y combinarlas con la Federación Obrera Regional Argentina Comunista” (“Programa comunista Anárquico. Del grupo Despertar”, 4 de julio de 1921, Despertar). Esta corriente aceptó la concepción bolchevique de la dictadura del proletariado como transitoria, combinada con la teoría sindicalista revolucionaria del sindicato como embrión de la sociedad poscapitalista. En las conmemoraciones del 1° de mayo en Salta capital no perdieron la oportunidad de ubicar a la Revolución Rusa como el más alto exponente de lucha contra la burguesía (“Para despertar”, 1 de mayo de 1921, Despertar). A la vez que organizaron el comité pro-1° de Mayo, “integrado por las sociedades obreras de la localidad, que aceptan los medios de lucha antipolítica y antiparlamentaria en su lucha contra la burguesía” y llevaron adelante las conmemoraciones. El 1° de mayo de 1921, la manifestación inició su recorrido en la Plaza Belgrano a las 14 horas hasta la Plaza 9 de Julio, que se desarrolló con un paro de vehículos, comercios cerrados y total paralización del trabajo. Luego, por la noche, a las 21 horas se invitó a la velada teatral en el Casino con la presentación del cuadro de “Nuevos Rumbos” y una rifa a beneficio del periódico Despertar, donde hicieron hincapié en luchar por la implementación de la jornada de 8 horas y en la importancia de la organización local (“Comité pro-1° de Mayo”, 1 de mayo de 1921, Despertar). Desde el protestismo también priorizaron las giras de propaganda por Salta, y quienes llevaron a cabo la puesta en práctica de aquella tarea fueron los delegados de la FOLT y la FOP Salteña, difundiendo sus actividades a través de TL. En disputa con la corriente anarco-bolchevique, el periódico TL se presentó como representante de los gremios del Norte, con el objetivo de conquistar la conciencia de las y los trabajadores. Para ello “no hemos de ir con empanadas y vinos a degenerar al pueblo, sino con la luz y la verdad a rendir a ese mismo pueblo” (“Nuestra gira”, junio de 1922, Tierra Libre). Por un lado, llevaron adelante una profunda campaña contra el consumo del alcohol, ya que entorpeció la organización y la toma de conciencia de las y los trabajadores y, por el otro, expresaron la necesidad de la realización de un congreso regional de la FORA V debido a la formación de grupos afines de la Revolución Rusa. El objetivo principal fue defender la organización federalista de la FORA V y su finalidad, el comunismo anárquico (“Nuestros propósitos”, mayo de 1925, Tierra Libre). Y para difundir aquel ideal, las conmemoraciones del 1° de mayo eran fundamentales. El 30 de abril de 1923, la FOP Salteña preparó una velada y conferencia en la sala de teatro “Güemes”, que versó entre el recuerdo de lo que pasó en Chicago y las tragedias contemporáneas que venía sufriendo el movimiento obrero. Al día siguiente, el punto de concentración fue la plaza Belgrano, desde donde partieron rumbo a la plaza 9 de Julio. Allí, inauguró el acto un miembro del Consejo Local y luego hablaron diversos oradores como Escribas, Irigoyen e Ibis Mones, con una concurrencia de más de 200 personas. El mitin versó entre críticas al capitalismo, el Estado, la policía y, fundamentalmente, a la religión y el vicio del alcohol como males que malversaron al pueblo. El acto concluyó cuando la policía arremetió contra los manifestantes, dejando detenidos a cuatro de ellos (“Conmemoración del 1° de mayo”, 8 de mayo 1923, La Protesta).

Además, tanto la Agrupación Anarquista Comunista Despertar como el protestismo con la FOP Salteña tenían una fuerte presencia en el departamento de Orán. Allí se encontraba el ingenio azucarero San Martín de Tabacal, propiedad del dirigente conservador Robustiano Patrón Costas. Si bien como nombramos anteriormente, el periódico Despertar y TL representaban a diferentes tendencias dentro del anarquismo, ambos denunciaron la explotación de las y los trabajadores de aquel ingenio. Aquí, la fuerza de trabajo, en su mayoría, estaba compuesta por comunidades indígenas del Chaco, que eran sometidas a un violento proceso de cooptación por los conchabadores de los ingenios. Este proceso iniciaba en las comunidades y luego en las largas migraciones hasta el ingenio. Allí, el espacio estaba segmentado jerárquicamente en base a criterios étnicos, que situaban a los indígenas del Chaco, especialmente a los Tobas, en lo más bajo de la escala en términos de salario y condiciones laborales. Se los posicionó en un escalafón inferior al de las y los trabajadores criollos, guaraníes, collas y bolivianos (Gordillo, 2006, p. 47).

Otro elemento que ambas corrientes resaltaron fue la alarmante presencia de enfermedades infecto-contagiosas, como “la viruela y la sífilis inoculada por los empleaditos capataces y burgueses” (“Los ingenios”, febrero de 1923, Tierra Libre) y altas tasas de mortalidad infantil (Armus, 2007). Cada ingenio contaba con un médico disponible, pero, a diferencia de otros grupos de trabajadores como los permanentes, los indígenas provenientes del Chaco no recibían atención médica (“El servicio Médico en Orán", 4 de julio de 1921, Despertar). Destacando una vez más, que la jerarquización étnica se extendió a todo ámbito del ingenio. Además de denunciar las duras condiciones laborales, altas tasas de enfermedad y mortalidad infantil realzaron la permanente vigilancia policial y persecución política que atravesaron las y los trabajadores de los ingenios. Despertar denunciaba las permanentes acciones contra las y los obreros del Ingenio San Martín. La crítica a la acción policial, la vigilancia permanente y la persecución política evidenciaban la complicidad entre “las grandes empresas propietarias y explotadoras de los ingenios, minas y campos; (y) de la máquina gubernamental” (“La vida en los ingenios", 9 de julio de 1926, La Antorcha). El rol del gobierno era fundamental para que los dueños de los establecimientos pudieran ejercer libremente todas las instancias de explotación.

A su vez, existieron múltiples estrategias empleadas por los ingenios para convertir en centavos los salarios de las y los trabajadores de la zafra. El más recurrente y nombrado por la prensa analizada fue el pago en vales o en moneda sin curso legal, que obligaban al trabajador a comprar mercaderías a precios arbitrarios.10 Adultos, niños y mujeres recibían la paga en orden decreciente según rol, sexo y edad. El salario “se mide por la categoría social que en la tribu ocupa el individuo. Por el solo hecho de serlo, el gran cacique gana más que el cacique: éste más que el soldado y el soldado más que la china o mujer” (Níklison, 1914, p. 10). En este sentido, LA hizo hincapié en que, a pesar de que mujeres y varones realizaban la misma tarea, el salario era menor ("La vida en los ingenios", 9 de julio de 1926, La Antorcha). Como es evidente, el género funcionaba como determinante del nivel de explotación que se desplegó sobre los cuerpos y la reproducción diaria de las mujeres (Arruzza y Bhattacharya, 2020). Pero, además, se les descontaba las prendas dadas en el momento de reclutamiento, el consumo de caña de azúcar y, en muchas ocasiones, terminaban convirtiendo el pago de mercaderías en “chucherías” como pañuelos o caballos sin utilidad (Burgstaller, 2022, p. 133).

Como mencionamos al comienzo del artículo, al igual que en la masacre de Chicago, en los ingenios la reivindicación de las 8 horas de trabajo estaba más vigente que nunca, ya que la jornada laboral no bajaba de las 12 horas (“Los ingenios”, febrero de 1923, Tierra Libre). Desde 1920 en Orán, la FORA V creó un Sindicato de Oficios Varios que organizó una manifestación pública con mitin-conferencia el 1° de mayo de 1923. La concentración empezó a las 13 horas con una bomba de estruendo para llamar a la población a reunirse en la plaza Pizarro. Luego recorrieron 10 cuadras hasta llegar frente a la estación del ferrocarril, donde se alzó la tribuna con una asistencia no menor a 500 personas. El acto lo abrió José Mosussi, anunciando la gira de la FORA V por otras localidades del Norte. Ese día, la patronal no tardó en tomar medidas contra los obreros que habían asistido a la manifestación. Los dueños del aserradero de Carlos Vidal habían despedido a varios obreros y LP no tardó en denunciarlo (“Conmemoración del 1° de mayo. En Orán”, 8 de mayo de 1923, La Protesta).

El mes de mayo de 1924 estuvo atravesado por la conflictividad, incluida una huelga general, debido al rechazo a la ley de jubilaciones. El 1°, las y los trabajadores de Salta paralizaron el trabajo y se volcaron a la manifestación organizada por la FOP Salteña. Tal como podía preverse, la conmemoración comenzó el 30 de abril con una velada en el teatro Victoria. Allí, se presentó el cuadro filodramático “Nuevos Rumbos” que llevó a escena la obra titulada “La doma de los injustos”. Más tarde, la conferencia a cargo de los delegados enviados de la FOLT, que mayormente colaboraron con la organización de los actos de Salta, como parte de sus giras de propaganda. Aquella conferencia versó centralmente sobre el repudio a la ley de jubilaciones (“F.O.P Salteña. Nuestros actos y la reacción policial", 8 de mayo de 1924, La Protesta). Esta ley imponía un aporte obligatorio del 5% del salario administrado por cajas con representación obrera, patronal y gubernamental. La medida fue rechazada por la patronal y las izquierdas en general.

Por su parte, los empresarios azucareros se mostraron en contra de la ley y utilizaron todo tipo de estrategias para detener los intentos de los poderes públicos de regular las relaciones laborales, como el lock-out patronal (Landaburu y Lenis, 2019, p. 10). Particularmente, el anarquismo, aunque había matices, veía a la ley como la intervención del Estado en las relaciones obrero-patronales que favorecía la desmovilización (Anapios, 2013). En la conferencia, el delegado de la FOLT afirmó que “quieren imponer al pueblo un impuesto al trabajo para llenar sus arcas, algo agotadas por el derroche que han hecho en sus campañas electorales y para hacer frente a la vida de opulencia a que están acostumbrados los parásitos” (“F.O.P Salteña. Nuestros actos y la reacción policial", 8 de mayo de 1924, La Protesta).

La denuncia radicó en que, para el anarquismo, el gobierno utilizaría ese porcentaje del salario de las y los trabajadores para financiar deuda pública. A la mañana siguiente, el 1°, el punto de concentración indicado por la FOLT fue la plaza Belgrano, para iniciar el recorrido hasta la plaza 9 de Julio con el objetivo de realizar un mitin con oradores. Pero las fuerzas policiales interrumpieron el acto y se llevaron detenido al delegado de la FOLT, que fue trasladado a la cárcel adyacente a la plaza, junto a otros 20 manifestantes. Sin embargo, los actos represivos de ese día no comenzaron en la plaza 9 de Julio, sino que esa mañana la policía detuvo a un militante de la FOP Salteña que llevaba consigo la publicación Revolución, órgano de difusión de la entidad. Por la noche, la segunda velada en el teatro Victoria igualmente se realizó, ya con el compañero de la FOP Salteña en libertad y el periódico circulando.

Las conmemoraciones de 1926 del antorchismo las llevaron adelante las agrupaciones Despertar en conjunto con la agrupación Adelante, también de extracción anarco-bolchevique. Con el fin de conmemorar la histórica fecha del 1° de mayo, se organizó una velada la noche del 30 de abril donde “Madre Tierra” fue llevada a escena por el cuadro de “Revolución” y habló el compañero Cantero, recordando que ese acto tenía el fin solidario de la más amplia ayuda a los presos sociales. El 1° de mayo se organizó un mitin en la plaza 9 de Julio, dando lugar a que cerca de 1500 trabajadores de la ciudad y pueblos vecinos se congregaron en la plaza para escuchar la conferencia (“La actividad anarquista en el pasado 1°. de Mayo en Salta”, 15 de mayo de 1926, La Antorcha).

En el mes de septiembre de 1930, el golpe de Estado de Uriburu marcó un corte abrupto en el desarrollo del movimiento anarquista argentino y específicamente en el salteño. Durante el gobierno de facto, muchos militantes salteños tuvieron que exiliarse, como fue el caso de Luis Martínez Fresco. Esta circunstancia generó un importante repliegue de fuerzas y algunos militantes salteños encarcelados, como Andrés Ortiz y Modesto Yáñez, que fueron trasladados al penal de Ushuaia y otros debieron buscar refugio en Bolivia o permanecer en la clandestinidad (Diz, 2018, p. 7). Por su parte, El Coya, órgano sindical apoyado por el antorchismo, unos meses antes del golpe militar relató la movilización del anarquismo por el 1° de mayo (“Actos anarquistas en Salta”, junio de 1930, El Coya). La última rememoración de la masacre de Chicago de la década de 1920 en Salta se desarrolló con un paro casi total. El acto inicial de la conferencia correspondió a los delegados de Panaderos, Sastres, Pintores, Chauffeurs y un compañero de El Coya, Dámaso B. Páez. Luego habló el conferencista principal, Alberto Bianchi, quien había iniciado su gira por el Norte argentino unos años antes y que describió a las actividades de este 1° de mayo como llenas de energía y entusiasmo por parte de las y los trabajadores. Sin embargo, no dejó de hacer hincapié en que la mayoría de la población en ese momento estaba celebrando la tradicional fiesta de la Cruz en la cumbre del cerro San Bernardo, pero que lentamente irían horadando aquella tradición católica tan arraigada en el pueblo salteño (“Actos anarquistas en Salta”, junio de 1930, El Coya).

La militancia anarquista que se concentró en Salta en la década de 1920 dio como resultado la proliferación de diversas agrupaciones, principalmente anarco-bolcheviques, marcando la vitalidad del anarquismo en la provincia. A través de las diversas publicaciones pudimos ver de qué manera en la ciudad de Salta conmemoraron el 1° de mayo organizando veladas, manifestaciones y mitines. A su vez, el partido de Orán se convirtió en un punto neurálgico para las conmemoraciones debido a que su población estaba integrada, en su mayoría, por trabajadores de ingenios San Martín de Tabacal y los anarquistas tenían como objetivo tender lazos con aquellas y aquellos trabajadores.

Reflexiones finales

Los festejos del 1° de mayo en las provincias de Salta y Tucumán nos proporcionaron un mapa de cuál era el nivel de organización de las y los trabajadores y la influencia, no menor, del anarquismo en aquellos territorios. Principalmente, las diversas publicaciones que observamos a lo largo del artículo, por un lado, no perdieron la oportunidad de sentar posición sobre lo que llamaron “el verdadero significado de la masacre de Chicago”. El objetivo fue ilustrar la violencia sobre los compañeros ocurrida aquel día, haciendo hincapié en que aquel día no era festivo, sino de la lucha y conmemoración en contraposición al Partido Socialista. Por otro lado, consideraron a las conmemoraciones del 1° de mayo una herramienta central para la propaganda y organización obrera regional, planteándose como un momento de disputa de sentidos de la memoria obrera. Allí identificaron una oportunidad para crear conciencia en la clase trabajadora, articulando giras de propaganda, manifestaciones y diversas actividades culturales como las veladas una noche antes de las manifestaciones callejeras.

Además, el rol del Estado, en aquellas manifestaciones, se expresó en una respuesta represiva hacia las organizaciones obreras, terminando, muchas veces, con golpes y cárcel para los anarquistas. Pero también, el Estado disputó el sentido de la masacre de Chicago, en el momento en el que el presidente Alvear decretó el 1° de mayo como día no laborable y le permitió a la Liga Patriótica ser partícipe de las conmemoraciones. Como respuesta, los anarquistas levantaron la bandera de que aquella fecha no era para el Estado y los rompehuelgas, sino que era un día de lucha internacional de las y los trabajadores.

Las diversas experiencias en Salta y Tucumán, durante la década de 1920, nos permitieron observar particularidades locales, que destacaron al momento de las rememoraciones del 1° de mayo. Una de las problemáticas más difundidas fue la situación de las y los trabajadores de la industria del azúcar, principalmente la reivindicación vinculada a la reducción de la jornada laboral que, para las y los trabajadores de los ingenios, excede por mucho las 8 horas. Además, el mes de mayo coincidió con el inicio de la zafra, por lo que levantar en la manifestación del 1° de mayo las reivindicaciones obreras tenían una función táctica importante.

En Tucumán, las conmemoraciones de la masacre de Chicago funcionaron como una herramienta para amalgamar las luchas entre las y los trabajadores urbanos y zafreros. Allí la militancia de la FOLT y el apoyo de la FORA V fueron clave para el desarrollo de la huelga azucarera de 1923, sin dejar de tener en cuenta la participación de la Agrupación Brazo y Cerebro, apoyada por el antorchismo. Asimismo, el periódico TL resaltó, en repetidas oportunidades, las iniciativas del centro femenino “Luisa Michel”, poniéndose a la cabeza de las movilizaciones y participando de los mitines del 1° de mayo.

No obstante, en Salta la presencia del anarquismo era más reducida que en Tucumán, estaba lejos de ser inexistente, encontramos una activa militancia de diversas grupalidades que apoyaron la Revolución Rusa, como la Agrupación Comunista Despertar y el protestismo representado en la FOP Salteña. Allí la cuestión étnica para describir la explotación en los ingenios de Orán fue elemental. No solo los dueños de los ingenios sometían a extremas condiciones laborales a las comunidades indígenas en tanto las y los trabajadores, sino que eran doblemente explotados debido a su etnia.

En este sentido, las diversas corrientes del anarquismo dieron a conocer la situación de miseria y explotación de las y los trabajadores del noroeste argentino y rememorar la masacre de Chicago, en repetidas oportunidades, fue un puntapié clave. Estudiar aquellas veladas, conferencias y movilizaciones nos permite contribuir a un análisis más regionalizado de la militancia anarquista en el noroeste argentino.

Fuentes documentales utilizadas

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Prensa gráfica citada

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Mañana se celebrará la Fiesta de los Trabajadores, 30 de abril de 1921, El Orden.

Con entusiasmo los gremios obreros celebraron ayer la Fiesta del Trabajo, 2 de mayo de 1924, El Orden.

Periódico La Antorcha (1926-1927)

Las giras de La Antorcha, 6 de abril de 1923, La Antorcha.

La Antorcha en el Norte. Nuestra gira, 9 de mayo de 1926, La Antorcha.

La actividad anarquista en el pasado 1° de Mayo En Salta, 15 de mayo de 1926, La Antorcha.

La actividad anarquista en el pasado 1° de Mayo, 15 de mayo de 1926, La Antorcha.

La Antorcha en el Norte. Crónicas de nuestra gira, 4 de junio 1926, La Antorcha.

La América que muchos no conocen, 4 junio de 1926, La Antorcha.

La vida en los ingenios, 9 de julio de 1926, La Antorcha.

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Publicación mensual El Coya (1930)

Actos anarquistas en Salta (junio de 1930). El Coya.

Periódico La Protesta (1903-1924)

1886- 1° de mayo – 1920 (mayo de 1920). La Protesta.

Día de los mártires”, 1 de mayo de 1921, La Protesta.

Desde Tucumán (9 de mayo de 1922). La Protesta.

El 1° de mayo- ¿Qué hemos hecho de esta fecha histórica?”, 29 de abril de 1923, La Protesta.

Vera, el ‘obrerista’ (3 de mayo de 1923). La Protesta.

Conmemoración del 1° de mayo. En el interior (8 de mayo de 1923). La Protesta.

Conmemoración del 1° de mayo. En Orán (8 de mayo de 1923). La Protesta.

Conmemoración del 1° de mayo (8 de mayo 1923). La Protesta.

Conmemoración del 1° de mayo. En el interior (8 de mayo 1923). La Protesta.

Crónicas del Norte Argentino, 2 de junio de 1923, La Protesta.

Crónicas del Interior, 7 de junio de 1923, La Protesta.

F.O.P. Salteña, 8 de mayo de 1924, La Protesta.

F.O.P Salteña. Nuestros actos y la reacción policial, 8 de mayo de 1924, La Protesta.

Movimiento obrero, F. O. LOCAL TUCUMANA, 7 de mayo de 1925, La Protesta.

Rememorando el primero de Mayo. Actos para celebrarse en la fecha (29 de abril de 1930). La Protesta.

Periódico La Protesta Humana (1903)

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Agrupación C. Anarquista Brazo y Cerebro (mayo de 1922). Tierra Libre.

Fed. O. L. Tucumana Comunista. De mayo a mayo. Nuestra labor a todos los trabajadores (mayo de 1922). Tierra Libre.

A los trabajadores de los ingenios (mayo de 1922). Tierra Libre.

La huelga en el ingenio San José (mayo de 1922). Tierra Libre.

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Nuestra gira (junio de 1922). Tierra Libre.

Los ingenios (febrero de 1923). Tierra Libre.

Nuestros propósitos (mayo de 1925). Tierra Libre.

A los anarquistas de verdad (mayo de 1925). Tierra Libre.

El Primero de Mayo (mayo de 1925). Tierra Libre.

¡Primero de Mayo! (mayo de 1925). Tierra Libre.

El Primero de Mayo (mayo de 1925). Tierra Libre.

Semanario Despertar (1921).

Comité pro-1° de Mayo (1 de mayo de 1921). Despertar.

Para despertar (1 de mayo de 1921). Despertar.

El servicio Médico en Orán (4 de julio de 1921). Despertar.

Programa comunista Anárquico. Del grupo Despertar (4 de julio de 1921). Despertar.

Ecos del 1° de Mayo (4 de julio de 1921). Despertar.

La Prensa

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Notas

1 En 1904, luego del IV Congreso de la FOA, se delinearon los principios federalistas e internacionalistas, por lo que se agrega al nombre “Regional”. Desde aquel momento se llamaron Federación Obrera Regional Argentina.
2 En noviembre de 1903 cambia su nombre a La Protesta.
3 El 1° de mayo. Su origen, su significado. Reflexiones de actualidad (1 de mayo de 1903). La Protesta Humana.
4 Al respecto encontramos artículos de Ácratas de Salta que relevan y contextualizan la prensa anarquista de la década de 1920 y los trabajos de Vanesa Teitelbaum quien analiza los repertorios culturales y sociales de las manifestaciones desde finales del siglo XIX y comienzos del XX.
5 En los últimos años, nuevas perspectivas de análisis permitieron pensar las experiencias anarquistas por fuera de Buenos Aires. Agustín Nieto y Oscar Videla (2018) revisaron el período y espacio de intervención del anarquismo argentino, poniendo en cuestión el corte tradicional historiográfico de 1910 como comienzo de la decadencia de dicha corriente política. Florencia Mangold (2020) desarrolló su tesis de maestría sobre el anarquismo en los pueblos del interior de Santa Fe durante el periodo de entreguerras y Carlos Álvarez (2025) investigó sobre la experiencia e influencia de la Federación Obrera Local Rosarina.
6 En octubre de 1912, la FORA restableció su Consejo Federal y el sindicalismo revolucionario afianzó su presencia en el movimiento obrero, por lo que impulsaron un nuevo Congreso de Unidad (III). Los anarquistas gilimonianos, como Atilio Biondi y Pedro López, se mostraron reacios a la unificación porque requería el abandono de los ideales libertarios, al contrario de los anarquistas fusionistas como Augusto Pellegrini, Florencio Giribaldi y B.V. Mansilla. Finalmente, el 1° de abril de 1915 se inauguró el IX Congreso de la FORA y un día después, decidieron eliminar de sus estatutos el comunismo anárquico.
7 El Orden fue fundado en 1883 por el político y periodista tucumano Ernesto Colombres. Si bien nació como un diario oficialista, en la década de 1920 se convirtió en portavoz de la oposición. Entre sus páginas, apoyó al mejoramiento de las condiciones de vida y de trabajo en la provincia y condenó la dureza de los regímenes de los ingenios azucareros. Es preciso hacer un agradecimiento especial a los trabajadores del Archivo Histórico de Tucumán quienes digitalizaron y nos pusieron a disposición diversos ejemplares
8 Es preciso dar cuenta también que, en este contexto, Tucumán fue testigo de una nueva fuerza política, como el comunismo, movimiento que encabezó una manifestación para el 1° de Mayo en las plazas Humberto I y la plaza Lamadrid (Teitelbaum, 2015, p. 176).
9 A comienzos de 1927, el Centro Cañero desapareció como entidad representativa de los medianos y pequeños productores cañeros. En su lugar se erigió la Federación Agraria Argentina que aportó experiencia organizativa y un discurso agrarista que defendía a la pequeña y mediana propiedad rural.
10 Prácticas que ya se utilizaban en otros establecimientos productivos como el de La Forestal (Jasinski, 2013).

Recepción: 01 octubre 2025

Aprobación: 23 enero 2026

Publicación: 01 junio 2026



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